• Manos femeninas rompen el monopolio de los hombres en este oficio.

 

Abigail, la primera mujer mecánico automotriz de Huajuapan.

 

Por Eduardo Cruz Silva/APIM.

Huajuapan de León, Oax.- Tras padecer dos amargos e injustos tropiezos que truncaron su deseo de alcanzar una carrera profesional, Abigail Martínez Martínez, optó por seguir  los pasos de su padre, lo que la ha llevado en convertirse en la primera mujer mecánico automotriz de la Ciudad de Huajuapan, decisión que le ha significado el doble esfuerzo de competir en un oficio  dominado por hombres  y  derribar la desconfianza que prevalece por dejar en las manos de una mujer la reparación de un vehículo.

De complexión robusta, con un rostro casi sin maquillaje, de voz segura y 34 años de edad a cuestas, Abigail toma con calma la experiencia  de enfrentarse diariamente a la mirada de escrutinio de los clientes que llegan al taller mecánico propiedad de su padre,  Enrique Martínez Crespo,  personaje mejor conocido en la ciudad de Huajuapan como “El Carnal” y se encuentran con la novedad de ser atendidos por una mujer, que para rematar el cuadro de incredulidad, observan que también es apoyada por otra dama como su ayudante.

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Abigail, la primera mujer mecánico automotriz de Huajuapan.

No ha sido fácil –dice- romper el estereotipo de que una mujer no puede desarrollar cualquier oficio de una manera eficiente y responsable. Es por ello, que cada vez que repara un vehículo toma más que en serio el consejo de su padre de esmerarse en hacer bien su trabajo “pues en las manos de uno esta la vida de mucha gente y en ocasiones hasta  la propia”.

Con los rastros de grasa en ropa y manos, Abigail cuenta que al concluir sus estudios de bachillerato ingreso a la escuela de enfermería de Huajuapan, pero la tergiversación de un comentario  la confrontó con la  directora de  la institución motivando su expulsión, posteriormente su madre le cedió su plaza en el magisterio oaxaqueño en donde laboró por 4 años mientras cursaba la licenciatura de educación primaria.

De nueva cuenta la adversidad se hizo presente,   un problema de revalidación de materias entre la sede de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) de Tehuacán Puebla y la sede de Oaxaca, propició que perdiera su plaza de maestra dejándola en el desempleo. Mientras tanto –señala- nunca deje de aprender en el oficio de mi padre, “pues siempre andaba supliendo a los ayudantes cuando faltaban o cuando mi papá tenía mucho trabajo”.

Tras laborar dos años como auxiliar administrativo  de una agente del ministerio público del fuero común,  un amigo se acercó a su padre para recomendarle que no la dejara seguir laborando en ese ambiente, porque la iban a “malear”.  Deje de trabajar –cuenta- y fue así que un lunes de hace casi 8 años que faltaron a laborar los ayudantes del taller, se vio en la necesidad de apoyar a su padre y desde ese entonces decidió no buscar más y completar su formación como mecánico automotriz.

Un taller mecánico con aires femeninos.

Poco a poco la responsabilidad del taller quedo en sus manos  y ante la irresponsabilidad de los aprendices o ayudantes que laboraban con ella, fue involucrando como su auxiliar a una amiga que conoció cuando estudiaba enfermería Yuri Cortes Roldan, enfermera titulada que poco a poco también, fue dejando el uniforme blanco por la bata de mecánico.

Abigail, confiesa tener otros tres hermanos varones que también se dedican al oficio de la mecánica, pero ellos radican en los Estado Unidos desde hace varios años  y cuando se enteraron que ella quedaba al frente del taller de su padre  pegaron el grito en el cielo, pero finalmente aceptaron y uno de ellos le mando regalar un escáner para la revisión de vehículos que ahora le es de mucha ayuda, pues casi todas las piezas de los vehículos son electromecánicas.

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Con la asistencia a más de diez cursos de mecánica automotriz, la guía de su padre y la de otro viejo amigo, el maestro mecánico Jaime Acevedo, mejor conocido como “el tuercas”, Abigail ha ido complementando una formación que hoy le permite ofrecer sus servicios a los clientes del taller.

Narra algunas peripecias, como aquella en donde un varón de la zona de Coicoyan de las Flores, acudió por una pinchadura de uno de sus neumáticos,  de aspecto tosco, mal encarado y hablando un deficiente español le dijo: “trae marido pa´ arreglar llanta”, al explicar que ella lo atendería reaccionó vociferando “ no, no, no, mujer, casa, hijos, cocina, no meter con carros”, finalmente -cuenta- salió su padre y explicó que ella era la dueña del taller solo así pudo reparar la pinchadura, al concluir el cliente le dijo a su papá: “ mujer cabrona, si sabe”.

La carnalita,

Abigail, explica que a diferencia de los tiempos en que su padre estableció su taller mecánico, ahora existe mucha competencia, además de enfrentar en contra, su condición de mujer que no todos aceptan en la clase de trabajo que desempeña, pese a ello –añade- ya empieza a ser reconocida entre los compañeros de gremio que la han bautizado como “la carnalita”, en referencia al mote de su padre Enrique.

“Por lo que me he podido enterar- subraya- creo que soy la única mujer en la mixteca y no sé  si en todo Oaxaca que se desempeña como mecánico automotriz, apenas acudí a un curso en donde el instructor me dijo que era la primera vez que veía a un mujer mecánico en Oaxaca, que en el norte del país, si hay varias”.

Abigail, expone también que gracias a las enseñanzas de su padre,  ha aprendido diversos aspectos de la mecánica, como lo es la alineación y balanceo de autos, sistemas de suspensión y frenos y la misma necesidad la empujó en aprender soldadura autógena y eléctrica y hasta hojalateado y pintura de autos. “Para saber mandar, hay que saber hacer” recuerda le ha dicho su padre y lo ha tomado al pie de la letra.

Por lo pronto -remata- aun cuando su madre le recuerda constantemente el haber perdido su plaza en el magisterio, no se arrepiente de ir tomando el lugar de su padre al frente del taller y “aun cuando hay días que el trabajo es escaso, no pienso dejarlo, siento que mi padre ya está cansado y ahora casi todo el día se dedica en atender a sus animales, me toca ahora a mi seguir la tradición de la familia” concluye.

 

educruzsilva@hotmail.com