Opiniòn.

 

AMLO pintó su raya desde hace mucho; se radicaliza contra gobiernos, pero no toca el capitalismo.

 

Por Pedro Echeverría V.

1. Aunque recibo críticas de izquierda y derecha, me sigue interesando lo que declara Andrés Manuel López Obrador. Nunca he votado porque tengo convicciones izquierdistas de los sesenta y setentas; por ello que no me agrada que siga pensando y diciendo AMLO que el único camino de México es el electoral y defendiendo esta terrible legalidad de someterse a leyes hechas por la clase dominante. Le están dando a López Obrador “hasta con la cubeta”, pero sigue terco en crear un partido que va a estar sometido al Estado, al gobierno, al IFE, a los cargos, subsidios y demás cosas en las que me da flojera pensar. Aunque desde 2012, al no llamar a defender el voto, no apoyar los movimientos sociales de entonces y centrarse en construir un partido, comencé a considerarlo moribundo, todavía me queda una venita al cuestionarme: ¿Qué tal si él ve el terrible atraso del pueblo que sigue pensando en caudillos, personalidades y nosotros sin estar en contacto con los trabajadores seguimos pensando en que puede haber una revolución que acabe con el capitalismo?

amlo

  • .
  • 2. López Obrador aseguró ayer que en México la oposición no existe y que los partidos PRD y PAN formaron un frente para avalar las iniciativas del presidente Enrique Peña Nieto para seguir traficando con la pobreza de los mexicanos. ¿Puede alguna persona honesta, inteligente negar esa verdad en que todos piensan? Es obvio que esos partidos están al servicio del presidente porque conviene a esos tres organismos: al PAN que había sido totalmente derrotado y a punto de desaparecer como tal; al PRD que no que se había desplomado y ahora este “pacto” lo levanta y al PRI que –con su “maravillosa idea”- ha logrado sustituir a los más de 600 legisladores con ese acuerdo de clase política. Hoy los pobres diputados y senadores sólo están prestos para levantar la mano para aprobar cualquier cosa que les envía el presidente vía “Pacto por México”. López Obrador le llamó el “Frente Único de Lambiscones” para que entiendan las masas, pero en realidad es de oportunistas que se acomodan a las circunstancias.

    3. Indicó AMLO que “Los partidos que señalan que son buenas las reformas que se han impulsado en el periodo de Peña, o están confundidos o están mal informados o más bien les gusta el masoquismo, porque las reformas no ayudan; sólo sirven para lucrar con la pobreza y para ganar elecciones comprando votos”. Por ello dijo: “No estoy de acuerdo, no comparto la política del PRD, no tengo nada que ver con el PRD por eso pinté mi raya claramente con ellos, aunque sin rencores”. Y apuntó de manera triunfal: “Hoy la política está muy degenerada, no es el PRD, no es Movimiento Ciudadano, ni el PT y tampoco el PAN quienes van a sacar adelante el País, el único partido de Oposición en México será Morena”. No se ruborizó, no se atragantó, porque su convencimiento sobre la formación y el registro de “Morena” es de 100 por ciento. Y sólo hay que ver –como si fuera un “manda” religiosa- que no descansa de la realización de mítines en todos los municipios del país, a pesar de su experiencia de más de seis años de lo mismo.

    4. Lo que sucede es que AMLO tampoco ve –por que no existe- el crecimiento o fortalecimiento de una izquierda independiente, social, comprometida, no gremial, con la que pueda trabajar a su ritmo. En México, dado que el gobierno desde 1977 impulsó la formación de partidos legales repartiendo cargos, subsidios, salarios y derechos de aparecer en medios de información, la línea electoral se impuso. Con esa línea se terminó por impulsar a las clases medias en la política electoral y al mismo tiempo marginar a los trabajadores, reduciéndolos al simple sufragio. Por eso AMLO no ha brindado apoyos concretos, reales, a movimientos gremiales –pero también sociales- como los de profesores, electricistas, mineros, de aviación, campesinos y de demás. Por eso también los gobiernos y empresarios golpean, encarcelan, asesinan, a los trabajadores al luchar siempre divididos, aislados y sin ninguna solidaridad. Por ello tenemos que buscar las causas por las que la izquierda no ha logrado unir sus luchas.

    5. Lo que sucede es que si bien nada tenemos que ver con la derecha pro empresarial o religiosa porque sólo sirve a los sectores minoritarios, no podemos echar a la basura, a la fosa séptica, las ideas (como las de AMLO) que de alguna manera están identificadas con los trabajadores o los sectores mayoritarios de la población; porque pensar en que solo nosotros tenemos la razón es una posición dogmática. En última instancia nunca se sabe quién o quienes tienen la razón porque no es un problema de “triunfar”, de asumir un gobierno, de que mucha gente apoye o de una medida en ciclos. O, ¿Qué es tener la razón en qué? ¿Tiene la razón el capitalismo que domina desde hace 500 años al mundo? ¿Tienen razón los yanquis que se imponen en todos los continentes? ¿Ha tenido razón el PRI que ha dominado México por más de 80 años? ¿Razonan correctamente los políticos que gozan privilegios? ¿O no razonan o mal razonan los que escriben gratuitamente, sin que nadie les pague un centavo? No tengo duda de que nadie puede decir la última palabra.

    6. AMLO no toca en sus discursos o declaraciones ni al capitalismo ni al imperialismo. No cree en vías revolucionarias radicales porque, según él, llevan a construir sociedades autoritarias, no libres. Puede tener alguna razón por experiencias vividas en países como Cuba, Venezuela, Rusia, Nicaragua, donde se buscó construir vías alternativas al capitalismo y nunca se llegó a construir sociedades igualitarias o socialistas; pero si AMLO olvida el origen de las violencias, el papel de las dictaduras, las salvajes represiones en EEUU, México y otros países capitalistas, pues no podrá entender que en todos los países de clases sociales hay obligatoriamente lucha de clases. La violencia jamás podrá extirparse mientras exista el capitalismo y una clase minoritaria que busca apropiarse con todas sus fuerzas y las de sus ejércitos, de todas las riquezas. ¿O es que alguien podría pensar que al defenderse los trabajadores de la explotación y la opresión, por ese hecho son violentos?

    7. No puede haber duda de que la derecha defiende con todo cinismo los intereses de la clase dominante; pero en la izquierda y un poco en la centroizquierda pueden tener razón si hacen avanzar los procesos de participación política del sector mayoritario de la población. Seguiré observando el desarrollo del lópezobradorismo y le daré mi apoyo tal como lo he hecho hasta hoy. Pero no dejaré de manifestar mis críticas a las manifestaciones tradicionales que se observan en la construcción de Morena que, de ninguna manera puede ser un partido electorero más sometido a las reglas de las elecciones burguesas. Aún tengo la esperanza de que se convierta en un movimiento-partido de masas que apoye todas las luchas sociales y donde los procesos electorales sean muy secundarios. ¿Para qué puede servir un nuevo PRI, nuevo PRD, que en sus primeros años haga declaraciones revolucionarias y después se convierta en un instrumento de Estado?

    pedroe@cablered.net.mx