EL LEGADO CRISTIANO DE DON SAMUEL RUIZ

El obispo de los pobres.

Por Martín Carlos Ramales Osorio
mramales2000@yahoo.com.mx

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Don Samuel Ruiz García deja un legado cristiano bastante importante. Es, quizá, uno de los pocos sacerdotes de la iglesia católica que abrazó con fervor la opción preferencial por los pobres (teología de la liberación suelen denominarla algunos intelectuales progresistas y religiosos académicos “preocupados” por los pobres, o por el mundo de la pobreza para hablar en términos más abstractos).  Y al abrazar la opción preferencial por los pobres, por los desprotegidos o marginados, por los excluidos por un sistema económico (capitalismo le llaman algunos, otros más lo denominan economía de mercado) que no descansa en los principios cristianos del dar y compartir con el prójimo, en la no acumulación de riqueza material en este mundo (no os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan, San Mateo 6: 19 y 20), sino que antes más bien descansa en el egoísmo, en la avaricia y en el individualismo (Adam Smith, David Ricardo y tutti quanti), se trasciende a si mismo como ser humano y trasciende su propia labor como ministro de una institución religiosa, la iglesia católica, que debería estar ocupada y preocupada por los pobres puesto que se autodenomina cristiana.

  • Samuel
  • El obispo de los pobres.
  •  En un mundo religioso en el que abundan los sepulcros blanqueados (¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes  a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro  están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia, San Mateo 23: 27), tales como Onésimo Cepeda, el extinto Marcial Maciel, el mismísimo Norberto Rivera Carrera, el intolerante Juan Sandoval Iñiguez  y un largo etcétera, Don Samuel Ruiz se coloca al lado de la auténtica Iglesia de Cristo; una Iglesia fundada en el amor a Dios y en el amor al prójimo (Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas, Mateo 22: 37-40), como el que profesó Don Samuel Ruiz a los indígenas pobres y marginados de la diócesis de San Cristóbal de las Casas en Chiapas.

    Al respecto, la labor cristiana de Don Samuel Ruiz a su paso por este mundo material fue abundante, profunda y sumamente constructiva; sin esperar nunca nada a cambio, ni siquiera estrellitas en la frente o el reconocimiento “social” a su labor. Tal como debe hacer y proceder un auténtico cristiano. Desafortunadamente, existen muchos “luchadores sociales” que dicen seguir su ejemplo pero buscando siempre el halago, el reconocimiento “social” a su labor y que a su paso por cualquier lugar los admiren y les digan: rabí, y que les levanten monumentos a la brevedad como paladines de la justicia y del bienestar. Cuánta soberbia y cuánta arrogancia guardan en sus corazones. Cuánta falta les hace a los indígenas pobres Don Samuel Ruiz García. Con toda seguridad, está con Dios.