Opinión.

  • Punto Critico

¿Líderes sociales o líderes corruptos?

 

Por Miguel Ángel Coronado.

Hoy observe un tremendo caos en las calles del centro de la ciudad. Estaban obstaculizadas todas las calles del primer cuadrante. No se permitió el acceso a lo largo de la tarde, y al parecer por el hecho de que ya no desean ver taxis circulando en el centro de dicha ciudad. Según habitantes y buen número de comerciantes están hartos del conflicto que generan. Algunos comentarios escuchados en una estación de radio apuntan hacia conflictos de orden  gremial y que suman alrededor de treinta asociaciones de taxis que tienen secuestrada la ciudad en sus diferentes inmediaciones. No obstante observamos que independientemente de la existencia de importantes líderes corruptos, también es evidenciar el  involucramiento político en la coyuntura de este problema; claro, tratando de demostrar que es una especie de marrullería para alentar las intenciones de la campaña presidencial, lo cual da pie a señalar, que el problema, como cualquier otro, intenta ser fabricado u aumentado en incapacidad resolutiva para fines políticos, porque es evidente que hemos entrado en campaña, y muchos problemas salen a relucir  de sus recónditos en años electorales como estos por obvias razones.

La política por tanto tiene su fuerte expresión en estos pequeños problemas nacidos de súbito y que puede volverse graduales para maniobras sociales intencionadas, ya que en medio de la mercadotecnia política todo es posible si se desea concursar por el voto ciudadano. Así que todos desean jalar agua para su molino, aunque sea a costa de levantar más costos, y simple, son los caprichos de la demagogia.

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  • ¿Líderes sociales o líderes corruptos?.
  • No obstante con ello, vallamos a lo profundo de esta crítica; tratemos de encontrar la raíz del mal social. Intentemos ver que cuanto más pobreza levantada se advierte en el escenario, más opciones ilusorias se fomentan entre esta clase de líderes, que según ellos desean aliviar por la vía pacífica. Así que, ¿Quiénes son esos personajes que se dicen gestores de la democracia; que se  dicen aliviar los pesares sociales? Todos están cortados por la misma tijera y pertenecen a la misma indisciplina.

    Todos ven el botín detrás de la pobreza; en la gente que necesita viviendas dignas, que necesita empleo y alivio económico. Todos, insistimos, se aprovechan de la desesperación de la gente para engañar y embaucar con falsos argumentos; con recetas salvadoras; falsas promesas de prosperidad en medio de tanto desempleo provocado por un libre mercado traicionero, y no digamos los falsos líderes religiosos que también comulgan con el mismo patrón psicológico, haciendo que mucha gente se refugie en las religiones, en lugar de  refugiarse en forma autónoma en el conocimiento de Dios.

    Pero quizás estos sean los más corruptos del sistema, y más que los propios fariseos del antiguo testamento. Así que la pregunta es: ¿Son verdaderos líderes esos que se dicen velar por las causas justas? ¿En realidad son líderes esos que se dicen representantes gremiales y que exigen elevadas cuotas de filiación? ¡Claro que no! No puede ser líder aquel que se aprovecha de la ignorancia de otro para explotarlo. Jesucristo fue un verdadero líder que represento a la pobreza, pero nunca se aprovechó de la ignorancia de la gente; del pueblo para explotarlo. Así que bien debiéramos hacer un análisis al respecto de esta enorme corrupción social de supuestos líderes que dicen mesías en medio de tanta materialidad.

    En realidad son degenerados hasta no poder y mentirosos al extremo, igual que otras organizaciones tan populares como la Asamblea de Barrios en el Distrito Federal. Todos comulgan con el mismo sistema corrupto que los apadrina; que les crea dinero con su oratoria hitleriana; pero que son más tramposos que la política. La ley penal bien debiera encuadrar el quehacer político de los líderes, para que verdaderamente trabajen en forma honesta por bien patrimonial de la colectividad que demanda verdaderas soluciones a sus problemas sociales. Todos hacen su mina de oro y la convierten en importantes inversiones a su favor. Los religiosos por igual, son carroñeros y astutos que intimidan con la palabra de Dios adulterando su significado.

    Pero creo que la culpa no la tienen ellos, sino el pueblo, la gente que se ha dejado engañar desde siempre. Así que somos parte de la borregada y llevamos a cuesta la soga al cuello por no cuestionar los actos deshonestos de estos líderes. Dejemos pues de hacernos daño y exijámosles cuenta y razón de los dineros que nos quitan. Démonos a la tarea de crear verdaderos comités de vigilancia y no toleremos más las argucias y atropellos de estos actos deshonestos en contra de nuestros salarios de pobreza. ¡Despertemos!