Columna: Las otras verdades.

 

¿Libertad de Expresión, o el apapacho de los cuates?

 

 

Por Eduardo Cruz Silva / APIM.

El Día Internacional de la Libertad de Expresión es el 3 de mayo declarado por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

En México se celebra desde el 7 de junio de 1951, cuando en la Ciudad de México, los directores de los principales diarios se reunieron en una comida con el presidente de la República, Miguel Alemán Valdez.

El festejo nació a iniciativa del coronel José García Valseca, dueño de la cadena de “los Soles” para protagonizar desde entonces, cada año, un torneo de zalamería. El único propósito del encuentro era dar las gracias al jefe del Ejecutivo nacional. De ahí en adelante, cada año el 7 de junio fue el día de acción de gracias al presidente en turno, desde Alemán hasta Zedillo, por permitir el ejercicio de un derecho consagrado en la Constitución General de la República.

Sin embargo, el ejercicio de ese derecho constitucional en el caso de los periodistas NO EXISTE en el sentido estricto de la palabra, lo que tenemos a cambio es una simulación y una tolerancia a escribir y decir, hasta donde los intereses del propio medio de comunicación lo permiten.

  • ciri
  • Francisco Círigo Villagómez.
  • Existen muchos tipos de mordaza a los periodistas que se originan en los poderes reales y facticos del país. Sin embargo, la más vergonzosa y humillante de todas es la que proviene del propio medio de comunicación: LA AUTOCENSURA que muta la responsabilidad social en una prostitución.

    Aun así, todavía se acostumbra el festejar a los periodistas el 7 de junio. Un ejemplo de lo antes dicho: el ayuntamiento de Huajuapan que encabeza su eminencia, el Virrey aliancista Perredista Panista Francisco Círigo Villagómez, no quiso dejar desapercibida tan significativa fecha, como que le recuerda sus orígenes de periodista, con la pequeña diferencia que ahora desde el lado del poder público busca el apapacho y gesto de aprobación de la prensa que se le somete.

    Con una área de comunicación selectiva que sólo le cuida el trasero al presidente municipal, se invitó a contados reporteros a un desayuno con otros de los infumables regidores, Augusto Mendoza Cisneros, el ilustre concejal de alcoholes y pachangas (perdón de grupos vulnerables) Willsanive Velasco Sandoval, que fueron acompañados además por la señora presidenta ( ¿o que cargo ostenta?) Guadalupe Palma de Círigo.

    Para el ayuntamiento de Huajuapan, la libertad de expresión sólo se entiende en las teclas y micrófonos de quien no le señala errores, de quien no hace eco de denuncias ciudadanas, de que quienes evitan hacer trabajos de investigación sobre las irregularidades de una administración opaca y deficiente. 

    Libertad de expresión, es el replicar boletines de prensa, acudir al tronido de dedos para recoger una declaración, ese es al concepto que desde el poder ha entendido Círigo Villagómez y quién no se le somete simplemente es excluido de todo manejo informativo, como si el ejercicio de una función pública fuese una actividad privada o reservada.

    Transitar a espacios de mediana libertad, que incluye el de expresión, ha tenido un costo muy alto de sangre derramada, de años de prisión, de persecuciones y que hoy muchos periodistas noveles no entienden ni comprenden. Por su parte las instancias de poder poco han cambiado, suelen escudarse en: “no pago, para que me pegues”. Esa es la desdibujada “libertad de expresión” que tenemos en Huajuapan y México, una verdadera vergüenza, pero eso sí, ¡como le festejamos!