Opinión.

 

Peña Nieto y la cruzada contra el hambre.

 

Por Martín Carlos Ramales Osorio/APIM.

Como parte del Pacto por México, suscrito por los partidos políticos PRI-PRD-PAN, como si éstos representaran en verdad a la sociedad mexicana, el joven envejecido, y convertido como por arte de birlibirloque en Presidente de la República, Enrique Peña Nieto ha anunciado, con bombo y platillo y a través de las pantallas televisivas, La Cruzada Nacional contra el Hambre.

Sin embargo, no se ha dicho de bien a bien cómo se combatirá el hambre que padecen millones de compatriotas por obra y gracia de una política económica inaugurada por un correligionario del actual Presidente de la República: Miguel de la Madrid Hurtado, surgido de las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y cuya gestión fue un auténtico desastre para el país.

Durante el sexenio 1982-1988, la economía mexicana asistió a un profundo estancamiento económico (el sexenio de crecimiento cero lo han adjetivado economistas como Héctor Guillén Romo), a una elevada inflación que mermó considerablemente el poder adquisitivo de los salarios y a la generación de un elevado desempleo que se convertirían en los motores fundamentales de la pobreza y de las profundas desigualdades socioeconómicas que actualmente padece el país.

  • cruzada
  • La cruzada contra el hambre.
  • En vez de enmendar el rumbo, los presidentes que sucedieron a Miguel de la Madrid (Salinas, Zedillo, Fox y Calderón) se encargarían de profundizar el modelo económico neoliberal que ha desmantelado la industria y el campo nacionales, que ha ensanchado las desigualdades sociales y regionales, que ha entregado valiosos activos de la nación a grandes corporativos privados nacionales y extranjeros (los minerales, la banca, los ferrocarriles, la telefonía, solo por mencionar a los más representativos), que ha sumido al país en el terror y en la inseguridad y que ha arrojado a millones de mexicanos a la más absoluta pobreza, indigencia y marginación.

    El desempleo, la pobreza y las necesidades alimentarias insatisfechas de millones de mexicanos se resuelven no con programas asistencialistas-demagógicos-electoreros, se resuelven con políticas económicas y de desarrollo que procuren la industrialización, la autosuficiencia alimentaria, la generación de empleos bien remunerados y la reducción de las profundas desigualdades sociales y regionales.

    La política económica que pretende Peña Nieto, la privatización del petróleo y la electricidad e IVA a alimentos y medicinas, no hará más que reproducir e incrementar el desempleo y la pobreza. La política de austeridad seguirá preservando la estabilidad macroeconómica pero no la estabilidad política y social tan necesaria para la tranquilidad, la paz y el desarrollo del país. El estómago vacío podría ser más peligroso que un cerebro repleto de ideas revolucionarias. Al tiempo.

     

    Correo mramales2000@yahoo.com.mx