Columna: Punto Crítico

 

La estafa del buen fin.

 

Por Miguel Ángel Coronado/APIM.

Y sigue la mata dando. ¿Hasta cuando hemos de soportar estas trampas ideológicas; estas estafas financieras? ¿Y hasta cuando la gente entenderá como trabaja el sistema de la extorción en este mundo? ¿Hasta cuando despertara de su largo letargo, de su largo adormecimiento; de ese sentimiento dividido que tenemos en sociedad y sin reflexionar? Porque es bien cierto que la cultura tan liberal que ostentamos, nos ha afectado la conciencia; nos ha disminuido el sentimiento reflexivo, y parece que se espera un largo tiempo para que el ser humano empiece a concebir la razón sobre la astucia de la comunicación y los spots publicitarios.

Hoy pues la publicidad como nunca en su historia ha invadido nuestra conciencia al grado de engañarnos masivamente, y no entiendo como las autoridades permiten tanto atropello sobre nuestros intereses como colectividad, cuando se supone que velan por nuestro bienestar social. Así que la violación a nuestros intereses como consumidores finales continuara con una ley parca, favoreciendo a los prestadores de servicios, y por igual con una ley de publicidad que no alcanza su criterio sancionador.

La ley claramente señala que ningún tipo de propaganda mediante una operación aparentemente cierta, atentara contra el motivo del consumidor a través de engaño publicitario, y en esto está claramente marcado el invento mercadológico que acaba de nacer el año pasado, y que hoy nuevamente repite el desfalco debido a su contundencia, o mejor dicho: gracias al rotundo engaño, lo cual hace lo propio para surcar beneficios a costa del dolo. Porque veamos que el “buen fin” no es mas que el buen fin de nuestro sueldo mísero en manos de los usureros al considerar ofertas ficticias para cazar nuestra ignorancia, y que claro, algunas estarán a un 50 0 60% de descuento.

  • buen
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  • Obviamente consideramos que van impactar innegablemente la mente poco activa del consumidor que se deja engañar sin discernir; sin cuestionar, porque hoy la mercadotecnia científica sabe como timar al ciudadano promedio con base en la historia de datos de la Internet que le marca la pauta. Por tanto se ha sabido construir un imperio económico, y en tal medida, las empresas corporativas saben como manipular a una sociedad de consumo. Y observe que así como nos han engañado con el libre mercado; con la oferta de crédito tan extendida, y otras pillerías, pues el “buen fin” no queda al margen.

    Tiene el mismo propósito de la usura, de hundir en la vil miseria a familias enteras; de favorece a las “fauces” de los grandes capitalistas (economías de escala). Y es por eso que en este libre mercado, los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres con tanto engaño perpetuado al considerar un supuesto equilibrio de fuerzas económicas. Así que no es tal, porque mientras exista demasiada liquidez en el sistema, continuara en suma obsesión el acaparamiento de la riqueza, y por tal medida criticamos el neoliberalismo, porque hoy controla toda la periferia política del mundo; controla parlamentos y controla el quehacer social con tanta estafa financiera.

    Si el sistema de crédito que nos han impuesto con altos costos de financiamiento castiga el bolsillo del consumidor; del mismo modo lo hace el “buen fin”, y quizás con intenciones más horrendas, porque el beneficio se triplica en algunos productos ofertados en esta estafa a una sociedad dormida como lo es la nuestra.

    ¿Pero a dónde queremos llegar con esta critica? Pues simple. Solo deseamos desenmascarar a estos traficantes de dinero; a estos lavadores de dinero limpio. Y lo digo en esta forma, porque a partir de esos excesos codiciosos, se ha transformado este mundo en lo que es hoy: un mundo materialista en todo el sentido de la palabra.

    Nos han enseñado a codiciar y a tasar todo en dinero. Así que el “buen fin”, será el buen fin de nuestro salario, y lo voy a explicar en esta forma: Este sistema trabaja maliciosamente re-etiquetando los precios; es decir, elevándolos al nivel en que se desean hacer los descuentos.

    Por ejemplo: si un producto estuvo ofrecido en su exhibidor a un precio de $230 pesos y desean aplicarle el 60% de descuento, simplemente se aplica una regla de tres para ofrecerlo en $575 pesos (230/0.40) y aplicarle en consecuencia el descuento después de re-etiquetarlo para que Usted pague esos $230 pesos iniciales ($575x0.60). Así que usted realmente esta adquiriendo a su precio normal de exhibición un producto que en el periodo anterior no tuvo esa fuerza de consumo, pero con el buen fin se facilita.

    Así que el próximo 16, 17 y 18 de noviembre de este año 2012, esta determinado el sistema usurero de re-etiquetación, haciendo honor a un libre mercado tan descarado que como doctrina económica nos han impuesto.

     

    mcorona94@hotmail.com