Opinión.

 

PRAGMATISMO POLÍTICO: “SI NO PUEDES VENCER A TU ENEMIGO, ÚNETE A ÉL”.

 

Por Ricardo García Jiménez/APIM.

El título de la presente reflexión marca, en sí mismo, los nuevos tiempos de la política actual, práctica que está determinada por la ausencia de todo principio y congruencia en el ejercicio de la política en la defensa de los ideales, la creación de modelos sociales propios, y la redefinición de las relaciones entre ciudadanos y gobernantes, aspectos que deberían estar bajo un sello de sensatez o un ideario de causas populares, más cuando de fuerzas de izquierda política se trate.

En toda disputa política los contendientes enfrentados buscan por todos los medios posibles imponer su propia voluntad al otro, hacen de toda lucha el escenario idóneo para desarrollar las estrategias más adecuadas para poder arribar a los espacios de poder y doblegar al enemigo. Pero las formas de hacerlo si bien varían en cada situación estás pueden, sin embargo, reducirse a dos tipos de acciones a realizar: 1) llevar al rival a un encuentro directo que lo obligue a claudicar, o 2) acercarse a él y unírsele a fin de cambiarlo desde su interior la correlación de fuerzas.

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  • En estas dos rutas que pueden asumir los distintos adversarios han permanecido a través de los tiempos como estrategias en la lucha por el poder y se muestran más vívidamente en nuestros días porque se despersonalizan de todo principio y valor ético esas contiendas. En las querellas “democráticas” actuales, la forma preferida de los competidores con menos posibilidades para arribar a los espacios de poder ha sido el unirse al enemigo para la consecución de ciertos fines, actitud que no es casual ya que responde a intereses diversos de personas o de grupos, con el fin de llegar al poder por el poder mismo.

    La justificación que muchas de las veces expresan los contendientes más débiles en apariencia lo hacen al señalar la importancia que tiene el diálogo a fin de lograr acuerdos para destraben toda iniciativa que se quiera imponer desde el poder hacia la ciudadanía. Es común escuchar y ver en la demagogia de los antagonistas el codearse con el pueblo para asumir y hacer suyas las demandas de las mayorías desprovistos de todo poder de decisión y de acción, es en la apropiación del discurso político arropado en las promesas del bienestar de las familias lo que permite ser candidato a los puestos de representación popular.

    En el cálculo y actitud de los adversarios que evitan toda manifestación contraria al enfrentamiento directo con el poder en turno, tratan de prevenir el ser desplazados o aislados de toda negociación que puedan también beneficiarles sin importar quienes los promovieron a través del voto.

    Hay que indicar que las razones de proceder de estos adversarios son de dos tipos: por una parte, para quien anhela establecer un cambio en la dirección de la institucionalidad de un país, y no busca imponerse a través de la fuerza que implicaría un costos social y político para su propio capital, lo harían a través del consenso y la negociación doblegando a los intereses de la minorías sus propios capitales, haciendo coincidir los intereses personales y los de las mayorías a un proyecto de Estado; por otra, en los regímenes llamados “democráticos” el enfrentamiento directo conlleva implícitamente la amenaza de un golpe a la institucionalización y al orden social y político vigente que, colocaría en serio cuestionamiento a los intereses de grupos o sectores de las fuerzas políticas y económicas que imperan en esos entornos. Es por decirlo de un modo, un ataque frontal al capitalismo neoconservador que muestra muy claramente los dos extremos de la moneda sin lugar a la equivocación entre espectros de la política.

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  • Sin embargo, en este nuevo pragmatismo político, el colaboracionismo con el enemigo constituye también una forma de hacer política entre las propias organizaciones y partidos políticos carentes de todo principio o capital a cuestas, en particular entre aquellos que dicen defender los intereses de las clases desprotegidas a fin de imponer a otros sus puntos de vista bajo el matiz de políticas populares.

    Hay que señalar que las estrategias empleadas pueden ser varias, pero todas y cada una de ellas pueden tener sus riesgos como el perder los objetivos reales cuando se colabora, pacta o se une con el enemigo. A continuación de manera breve describiremos las particularidades de estas acciones o mecanismo que se utilizan en esta nueva política pragmática.

    El “entrismo” es una estrategia política que consiste en que los miembros de una agrupación o partido, por lo general de orientación trotskista, se afilien (entren) en los grandes partidos de masas de sus respectivos países. Su objetivo principal es transformar desde adentro estos partidos reformistas en partidos con tendencias revolucionarias. En esta táctica, ellos (los afiliados) buscarían entrar en contacto cotidiano con decenas de miles de esas bases que han se han aglutinado en los partidos de masas por intereses o convicción, tratando de ganar su derecho a participar en la lucha y en la discusión sobre los objetivos del movimiento, al mismo tiempo que les daba la oportunidad indispensable para probar a diario sus ideas y consignas en las acciones de las masas. Pero, la embriagues que les confiere el liderazgo, desvirtúa en los “entristas” el rumbo de sus acciones y quedan absorbidos por el torbellino de la demagogia y el utilitarismo que se hace de las bases sociales en beneficios de grupo o personas del partido al cual te entro.

    La “infiltración” es otra de las formas de introducirse en el cuerpo del enemigo a fin de recabar información y, en lo posible, entregar información equívoca y producir discordias al interior del mismo a fin de lograr su dispersión o claudicación de los mismos. Pero el servir como informante implica el uso discrecional de la información que puede hacer en los infiltrados cuando descubren la importancia de vender esos datos al mejor postor.

    La “cooptación” del rival, la captación de quien se supone es un adversario, tiene el fin de emplearlo para la consecución de los propios fines. La cooptación, normalmente se emplea sin exigir sacrificio alguno al cooptado a quien sólo se le reconocen méritos para determinados desempeños. Esta es una forma de lograr la sumisión de quienes resultan ser elementos odiosos, molestos y pueden causar molestias o desórdenes dentro de una coalición de partidos que buscan ejecutar un determinado plan de acción.

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  • Por lo general la cooptación es una forma de conquistar adeptos sobre la base de incorporar el elemento del interés pecuniario o el cargo de importancia a quien resulta peligros al orden establecido. Para el cooptado, es importante elevar su ego, lo que Aristóteles llamaba “reconocimiento social” o “ethos”; el individuo que recibe el nombramiento deja de ser una persona común, se convierte en un “famoso”, un “hombre público”, un “Dios”, un “caudillo” revestido de un poder virtual. Gran parte de la cooptación se realiza a través de la oferta de cargos en el Gobierno: subsecretarías, embajadas, agregadurías, jefaturas de servicios, ayuntamientos regidurías, dirección de empresas públicas, cargos en los directorios, etc.

    La cooptación se realiza no sólo a través de individuos particulares, sino a través de agrupaciones políticas o partidos que no desean mantenerse al margen de lo que sucede en los círculos del poder político. En este tipo de mecanismo el cooptado pierde toda perspectiva de accionar individual y de los principios que pudo haberlo hecho un líder social.


    Es con los llamados Pactos Políticos que signan los distintos partidos políticos que existentes en los países latinoamericanos, sobre todo los “partidos de izquierda” que empalagados con las delicias del poder del Estado, colocan y ofertan a sus cuadros, militantes más distinguidos y sus afiliados como botín político para poder aceptan cargos en el gobiernos de las mayorías y seguir manteniendo sus estilos de vida social. Un ejemplo de este tipo de pragmatismo político se da en México con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que ha sido un partido cooptado. Este partido en su historia reciente ha sido un partido de izquierda institucionalizado; siempre ha librado sus luchas dentro de los cánones democráticos, siempre ha sido respetuoso de la legalidad y el orden pactando con los poderes constituidos y facticos en cada una de las regiones de este país.

    El PRD se ha caracterizó por su profunda contradicción democrática. A nuestro entender, ese rasgo explica que muchos políticos vean a este partido como entidad conservador y prostituta ante la defensa de los intereses de las clases privilegiadas cuando ha realizado alianzas con partidos conservadores como ha sido con Acción Nacional.

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  • La dirección actual del PRD siempre ha querido realizar las transformaciones políticas y sociales que el país requiere dentro de los marcos establecidos por el sistema siendo acusado en numerosas oportunidades de reformista por otras organizaciones políticas no alineadas.

    Es de llamar la atención, en consecuencia, que el PRD haya participado en el Pacto por México, pues tal colaboración es parte de su nueva línea política que pueda acercarlos a los espacios de poder, decisión y financiamiento. También es de llama la atención que algunos de sus personeros, vinculados a los movimientos sociales hayan cambiado su discurso acomodándolo a las formas tradicionales de hacer política, propias de la Concertación y el Pacto Social como lo refirió en su momento Andrés Manuel López Obrador (AMLO) que continuamente adecua su arenga dependiendo el tipo de sector social al cual dirija su discurso.

    Muchos de los líderes políticos de izquierda actúan de forma errática y según sus intereses, nada nuevo en ello, pero lo que sí sorprende es el comportamiento de esos líderes sociales más emblemáticos de las distintas izquierdas partidarias en México (Partido del Trabajo, Movimiento Ciudadano, etc.) que constantemente cambian su discurso y su praxis política, su adscripción a las formas de lucha, argumentando la importancia de las llamadas concertaciones como mecanismo para mantener sosegada las demandas sociales de los más pobres de este país, siendo solo ellos las vías para encausar esas solicitaciones.

    Los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano no están ajenos a estas cooptaciones. Muchos de sus líderes oscilan entre participar junto al pacto y mantener su independencia, como ha sido el caso de la legisladora mixteca Gloria Bautista Cuevas. Que en momentos marca su institucionalidad con el PRD y en otras se abraza del máximo líder de Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) Andrés Manuel López Obrados. Otros en la misma línea errática han sido el matrimonio compuesto por Juanita Cruz Cruz (diputada local del PRD en Oaxaca) y su esposo Pedro Silva Salazar. Quienes mantienen estrecho colaboracionismo con miembros distinguidos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional en esta entidad les ha permitido mantenerse vigentes en este campo.

    Es común en estos casos que este tipo de políticos cuando de crear coaliciones se trata han puesto sus bases sociales, afiliados y capital político a consideración de partidos conservadores como Acción Nacional o partidos autoritarios como el PRI para ganar espacios que puedan usufructuar en ayuntamientos y diputaciones locales en esta entidad oaxaqueña.

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  • Algunas otras cooptaciones son lamentables pues los movimientos sociales pierden a líderes, que en apariencia poseían un perfil reivindicadores sociales, son cooptados a través de ofrecer permisos o concesiones a cambio a los integrantes de esas organizaciones. Esta estrategia debemos de señalar no se ha limitado solamente a la captación individual de personas; sino también ha sido hecha en forma colectiva. Y en una forma bastante reprochable han sido los casos de José Luis Oropeza Hernández y líderes de su organización la llamada FNIC-Democrática. Que por la lucha de permisos para taxis, han dejado toda demanda social que no forme parte de los intereses de su grupo fuera de su accionar. El cinismo de estas contradicciones se da cuando una vez obtenido los beneficios que implica una concepción del transporte público, marcan una férrea y agresiva oposición aquellos que ahora luchan por conseguir más permisos para la concepción de más placas y permisos para taxis.

    Este problema de las cooptaciones y la subordinación es grave porque se convierte en una sumisión de todo principio. Más cuando se hace a través de la concesión de privilegios como la asignación de cargos, que implica comprometerse a quienes los reciben y hacerlos depender de una voluntad ajena que, en definitiva, va a decidir sobre sus destinos. Ese es el caso del militante del Partido Movimiento Ciudadano (PMC), Fidel Ángel López González, actual Regidor de Vialidad y Movilidad del ayuntamiento de Huajuapan de León. Quien de antecedentes priistas y montado en las siglas del PMC, aprovecho la inercia social de dirigir un descontento social en esta ciudad, le sirvió para posesionarse de manera circunstancial en ese cargo. Posterior fue cooptado por la dirección del ayuntamiento regido por PAN. Donde hoy dicho personaje se muestra complaciente y sumiso a la voluntad del primer edil de ese municipio mixteco, Luis de Guadalupe Martínez, sin mostrar un solo rasgo de ser una fuerza de oposición. Practica entendida por no poder espacio y no seguir recibiendo las prebendas que otorga el poder.

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  • Es verdad que no se puede asegurar que con la cooptación se compre la conciencia de los líderes por el simple hecho de los cooptados, pero sí puede decirse que se neutralizan las eventuales críticas que puedan formularse en contra de quienes detentan el mando de la nación o de algún organismo gubernamental porque se contraen compromisos. El unirse al enemigo no limita deslindarse de la corrupción por lo que es importante tenerlo presente.

    Cooptar implica hacerlos depender de concesiones especiales o sumas de dinero que no sólo proveen sus respectivas subsistencias, sino les permiten llevar una vida holgada y, a la vez, postergar cualquier crítica que puedan formular en contra de quienes les han otorgado semejantes beneficios.

    Finalmente cuando se trata de algún dirigente social que lucha por las reivindicaciones de su grupo, el unirse al enemigo le hace postergar el cumplimiento de las obligaciones que debía realizar en su calidad de tal, pero si es cooptado, se ubica en la antesala de la corrupción, el nepotismo, el autoritarismo y negligencia.