Opinión:

LOS PUEBLOS INDÍGENAS SIGUEN SIENDO EL SECTOR SOCIAL MÁS OLVIDADO.

 

Por Ricardo García Jiménez/APIM.

El 09 de agosto se conmemoró el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas. Para México y Oaxaca en especial debe constituir un fuerte llamado de atención, pues, según cifras de diferentes organismos nacionales como INEGI, CONEVAL, CDI entre otros coinciden en señalar que cerca de 7.2 millones de personas hablan alguna lenguas indígena, de estos 8 de cada 10 viven en condición de pobreza. Y son pobres más del 60% de estos mexicanos que habitan en viviendas con carencias de servicios sociales básicos de agua, energía eléctrica y sanitaria; más del 80% están privados de servicios de seguridad social; y el 30% de esta población no sabe leer ni escribir.

De manera muy general las personas que forman parte de los pueblos originarios enfrentan en nuestro país las peores condiciones de rezago socioeconómicas, ya que sus localidades, en comparación con los centros urbanos, presentan una serie de carencias son muy superiores al resto de la población, resaltando principalmente el rezago educativo que se presentan con mucha mayor profundidad entre quienes hablan sólo alguna lengua indígena.

Este olvido y rezago que presentan los pueblos indígenas, en la mayoría de los casos, tiene su origen en la acumulación histórica de la ignominia que diferentes gobiernos tanto priistas como panistas han subsumido a sus habitantes, donde la discriminación, producto de aceptar el modelo de desarrollo impuesto bajo una óptica neoliberal, a condenado a los pueblos originarios a no gozar de los posibles beneficios que este prometió.

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  • LOS PUEBLOS INDÍGENAS SIGUEN SIENDO EL SECTOR SOCIAL MÁS OLVIDADO.
  • Por ello, y en esta fecha que se celebra el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, presentamos una breve numeralía que resume las condiciones en que estas poblaciones viven, con el objetivo de dimensionar la magnitud esa deuda histórica que aun existe en nuestro país.

    La mayor concentración de personas que hablan una lengua indígena se ubica en el sur-sureste del país. Hay nueve entidades en las que al menos el 10% de sus habitantes mayores de 3 años de edad son hablantes de lenguas indígenas. Estas entidades son: Oaxaca, donde 33.8% de sus habitantes mayores de 3 años de edad se declaran hablantes de lenguas originarias; Yucatán, con 29.6%; Chiapas, con 27.3%; Quintana Roo, con 16.2%; Guerrero, con 15.2%; Hidalgo, con 14.8%; Campeche, con 12%; Puebla, con 11.5%; y San Luis Potosí, con 10.6%.

    Los anteriores datos nos indican la necesidad de revisar los criterios con los que se elaboran las políticas públicas dirigidas a núcleos de población indígena, que difiere en condiciones de necesidad y demandas que el resto de población tiene, sobre todo en centros urbanos y poblaciones no indígenas.  Ello remitiría a redefinir también las categorías, por ejemplo, de “localidades indígenas”, en comparación con aquellas urbanas no indígenas pero que hablan alguna lengua indígena.

    Por otra parte, con datos obtenidos de las instituciones más arriba citadas, la medición de la pobreza en el año 2010 indica que los pueblos y comunidades indígenas son los lugares en los que la pobreza se presenta con más crudeza. Por ejemplo, si se compara a la población no indígena el porcentaje de personas pobres es de 44.1%, y en los pueblos originarios el porcentaje es de mas de 80%.

    Por ello es importante destacar que entre la población no indígena el porcentaje de personas en condición de pobreza extrema es de 9%, mientras que en las comunidades y pueblos indígenas el porcentaje se sitúa en 40.2%, es decir, 4 veces más que entre los no indígenas; esto implica, en términos absolutos, que de los poco más de 7 millones de personas mayores de 3 años pertenecientes a alguno de los pueblos originarios, es decir, que hay 2.7 millones que no tienen los recursos suficientes para comer adecuadamente todos los días debido a que su ingreso diario es menor a un salario mínimo.

    Hay que destacar que estas personas no sólo enfrentan la pobreza más aguda, sino que viven en medio de otras carencias que contribuyen a limitar sus capacidades y posibilidades para acceder a mejores niveles de bienestar.

    Por ejemplo, según datos del CONEVAL, basados en la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH, 2010), el 48.6% de quienes hablan alguna lengua indígena vive en condiciones de rezago en ingreso menor a un salario mínimo, dato que al cursarlo con nivel educativo se puede inducir las enormes deficiencias que existen en políticas para garantizar educación bilingüe de calidad para esos pueblos.

    Las entidades con población indígena. De las entidades que tienen mayor proporción de población indígena que presentan los más altos índices de pobreza y marginación destacan Oaxaca con el 26.6% de sus habitantes con algún grado pobreza y marginación, y el 16.6% de su población mayor de 15 años es analfabeta; en Chiapas, el porcentaje de personas en pobreza extrema es de 32.8% y presenta un 16.8% de analfabetismo; en Guerrero el 28.8% de sus habitantes son pobres extremos, y el analfabetismo se sitúa en 16.3%. En Veracruz, el 18% de sus habitantes son pobres extremos, y el analfabetismo se ubica en 11.2%; y en Puebla y en San Luis Potosí, el 14.9% y 14.7%, respectivamente, son pobres extremos, mientras que sus índices de analfabetismo se ubican en 9.4% y 7.3%, respectivamente.

    Los datos antes presentados son sólo una panorámica muy general de la realidad que padecen los pueblos originarios de México, pero sobre todo aquellas poblaciones asentadas al sur de nuestra nación. Rezagos que han ido acumulándose a lo largo de los siglos, y que representan la gran deuda que sigue pesando a una década de haber iniciado este siglo XXI.