Opinión.

 

¿Qué implica la gestión de obras?

Por MRPC A.C.

Hace décadas en las comunidades de esta región Mixteca, de Oaxaca y de otros estados de la República, el representante comunitario, el agente municipal o el agente de policía, tenían un vínculo más estrecho con las autoridades municipales derivadas de la dependencia de las obras públicas que el Estado nacional instrumentaba para la dotación de servicios urbanos como la electrificación o la realización de las carreteras entonces de terracería.

Desde hace varios años, esta situación ha cambiado, si bien es desde el Estado donde emanan los recursos públicos (vía poder Ejecutivo y Legislativo) y la autoridad municipal mantiene la misma representatividad legal; la irrupción de las llamadas políticas públicas hace que las comunidades se inserten en la dinámica de la petición de la obras prioritarias para sus habitantes. Son ellas donde se delibera cuál es la necesidad que se va a subsanar cada año, y para ello tienen que ser respaldadas por los proyectos respectivos, además de diversos estudios complementarios como son los de impacto ambiental; aunado a lo anterior emergen las organizaciones sociales y civiles que se convierten en coparticipes o auxiliares para la obtención de las obras requeridas, varias de ellas asesoran a las comunidades ante las instancias gubernamentales, y las dependencias estatales y federales con el objetivo de bajar los tan ansiados recursos.

 

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  • En este marco, el agente municipal o agente de policía se va enterando de cuáles son los principales requerimientos con los que debe de contar para la aprobación de su obra, y también como requerimiento, se le pide la firma del presidente municipal para avalar su trámite, ya que es la figura jurídica correspondiente al nivel de gobierno que representa la legalidad existente. Es en ese punto donde reside la importancia de la gestión de la obra, pues no necesariamente el presidente municipal se convierte en gestor, sino que es solamente el que avala o autoriza con su firma y sello la continuidad de ese proceso administrativo, esto no es nada extraño por las características de atraso en la región cuando las necesidades de las comunidades son tan amplias que no basta con la intervención de la autoridad municipal, tampoco con la intervención de la administración pública ya sea estatal o federal, por el contrario, los distintos niveles de gobierno y la dependencias estatales y federales adquieren mayor actividad para desarrollar sus funciones.

    La importancia de las organizaciones sociales y civiles radica en que con su actuar no dependen del capricho del presidente municipal para la gestión de la obra, que es todo el proceso de trámite y seguimiento con su debida conclusión, muchas veces, aprovechando las ventajas que ofrece el puesto de presidente municipal se maneja en forma discrecional la utilización de los recursos públicos y la asignación de obras, para ejemplos existen muchos, de los cuales esta asociación así como otras más han tenido que afrontar esa actitud autoritaria y retrograda en prejuicio de las mismas comunidades que no se sujetan ni comparten los intereses del presidente municipal en turno. Estas condiciones hacen que la labor de las organizaciones sociales y civiles sea cada vez mayor con el respectivo acceso a las comunidades pues la necesidad no distingue motivos ideológicos o partidistas, actitud del cual los presidentes municipales manejan para favorecer o castigar a la comunidad que los acepta o rechaza.

    Así la gestión de obras para con las comunidades establece una relación más estrecha con las organizaciones sociales que las asesoran, una versatilidad que permite el conocimiento más detallado para que más comunidades propongan la gestión de sus propias obras. Cierto es que esta actividad despierta recelos hacía las organizaciones pues incluso líderes locales ven menguados sus intereses, no obstante la instrucción para que las mismas comunidades el día de mañana cuenten con integrantes que aprendan, conozcan y apliquen los procesos de gestión no se pueden detener, esa es la realidad, y solamente pueden obstaculizarlos cuando algún presidente municipal amenaza con no firmar sus documentos, acción que atenta contra el bien común de la población, por lo tanto la firma no es gestión, es solo autorización, la gestión implica el seguimiento y proceso administrativo de la obra, desde la formulación de la necesidad hasta su realización.