Columna: Las otras verdades.

PINTANDO A HUAJUAPAN…

 

Por Eduardo Cruz Silva.

Hace algunos ayeres en el marco del Encuentro de Mujeres Poetas en el País de las Nubes, una broma gestada al amparo de algunas diferencias de opinión, ocasionó que quien esto escribe intercambiara algunos golpes con el pintor mixteco José Luis García Cruz. Aún recuerdo el escandalo por ese hecho   puso a muchos con el Jesús en la boca y casi pidieron se me desollara vivo por atentar contra el pintor, cuando el que lanzó el primer golpe honestamente no fui yo.

En mi trabajo como reportero, el incidente quedó como parte del anecdotario y jamás me volví a ocupar del tema. En ocasiones la prudencia y el olvido es lo mejor que se puede hacer. Siempre he tomado un pensamiento para mí que dice: “Mi conciencia tiene para mí más peso, que la opinión de todo el mundo”.

Han corrido algunos años de ese penoso incidente. Compromisos de trabajo me llevaron a otras latitudes por algunos años.  Hoy al retomar nuevamente la pluma en el mismo lugar que di  mis primeros pasos en el oficio del periodismo, muchas cosas han cambiado en la Ciudad de Huajuapan, enumerarlas sería largo y tedioso, pero entre ellas, hay algunas muy gratas y que merecen ser reconocidas.

 

  • jl.
  • El pintor mixteco José Luis García Cruz
  • Traje a colación mi anécdota personal, porque en un recorrido realizado por la Colonia  Altavista de Juárez, me sorprendió el encontrar muchas casas pintadas del mismo color. Pregunte y se me informó que los habitantes de ese lugar han  comenzado a teñir  sus inmuebles con una tonalidad ocre y rojiza  como parte de un proyecto del artista plástico José Luis García Cruz.  Que la pintura que se utiliza no contiene químicos y se elabora con productos y colorantes naturales propios de la región.

    Hurgando un poco más, también encontré que en algunos puntos de la ciudad han comenzado a surgir grupos de ciudadanos que impulsados por una inercia de trabajo que rebasa a las propias autoridades municipales, se han enfocado por realizar proyectos de mejoramiento de su entorno, en muchas ocasiones sin más apoyo que el de sus propios recursos.

    Es loable que un pintor como José Luis García, que pudiendo radicar en el lugar que él  quisiera gracias al reconocimiento de su obra, mantenga las plantas de sus pies en su propio suelo.  E impulse proyectos como el del taller de artes y oficios Polvo de Agua, que independientemente de elaborar artesanías de barro y palma, elabora un colorante especial formulado a base de tierra y que ha servido para dar un nuevo rostro a las fachadas de las casas de colonia Altavista de Juárez y El calvario, así como a otros edificios entre los que se encuentra la Escuela Normal Experimental de Huajuapan y la Catedral de la ciudad.

    La postura del artista mixteco, me hace recordar a otro personaje de talla internacional, el extinto pintor Rodolfo Morales, oriundo de Ocotlán de Morelos, quien destino una gran parte de sus recursos para rescatar y conservar el patrimonio histórico de muchos pueblos de los valles centrales. También, se dio a la tarea de crear una fundación de su mismo nombre que en el año de 1992 inició formalmente sus actividades de restauración de monumentos históricos, de promoción del arte popular, la música y las artes escénicas; así como el fomento educativo de la niñez y juventud de su tierra natal.

    De igual manera, el reconocido pintor juchiteco Francisco Toledo, ha dejado en el pueblo de Oaxaca mucho más que su producción pictórica, ha sido el impulsor de varios proyectos como la creación del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), inaugurado en 1992 y ubicado en la denominada Casa de Cortés, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo y el Museo de los Pintores, así como la restauración del  monasterio agustino donde funciona ahora el Centro Cultural Santo Domingo. Creó en Etla, cerca de la ciudad de Oaxaca, un Taller de Papel de materiales orgánicos que da trabajo a la población y rescató parte de una factoría de hilados; en la ciudad, abrió un cine club gratuito, El Pochote.

    Desconozco que existe más allá del proyecto de García Cruz, pero lo que si puedo afirmar es que su ejemplo ha sido recogido por otros ciudadanos interesados en darle una nueva apariencia a la Ciudad de Huajuapan. De nueva cuenta,  ha vuelto a surgir la costumbre ancestral que denominamos “tequio” y que consiste fundamentalmente en una forma organizada de trabajo en beneficio de una colectividad. Oaxaca ha sido baluarte de esta tradición que casi se ha extinguido en muchos de sus pueblos.

    Por lo pronto, una mancha ocre-rojiza va vistiendo a muchas de las casas de la  zona norte de la ciudad y ofrecen un grato aspecto.  De igual manera una nueva cultura del trabajo solidario ha comenzado a surgir en Huajuapan. En la Col. el Calvario se han realizados trabajos de mejoramiento visual, otros más han enfocado sus baterías en el rescate y limpieza del Arroyo de las Campanas, algunos más han centrado su esfuerzo en campañas de concientización para que se respeten los espacios de estacionamiento exclusivos para personas con discapacidad.

    También, podemos encontrar una organización de vecinos en el  primer cuadro  de la ciudad, que pugna por lograr un reordenamiento vial  que incluya la salida de tantos sitios de taxis del centro. En fin, un sinnúmero de actividades impulsadas por diferentes grupos y organizaciones que ante la indiferencia del ayuntamiento citadino han optado por trabajar con escasos o nulos recursos económicos.

    Alguien me dijo alguna vez, que yo nunca escribiría sobre el pintor y ceramista José Luis García Cruz. No ha sido así,  porque no se puede ser indiferente al empuje de un esfuerzo que ha cambiado la fisonomía de una pequeña parte de la ciudad, y que para bien, amenaza en extenderse a otros puntos.  Ojalá algún día, los habitantes del Municipio de Huajuapan  puedan decir que cuentan entre sus hombres con su propio Rodolfo Morales o un Francisco Toledo. Al menos por ahora, el desprendimiento de García Cruz,  ha servido de ejemplo para despertar conciencias y que muchas de las veces, es el mejor legado que puede dejar un hombre.  

    educruzsilva@hotmail.com