Opinión.

 

LA PARTIDOCRACIA EN LA GÉNESIS DEL INE.

Por Ricardo García Jiménez/APIM.

 El Instituto Federal Electoral (IFE) que por 23 años tuvo a su cargo la organización de los comicios federales dejo de existir para dar lugar, a partir del 4 de abril del 2014, al Instituto Nacional Electoral (INE), producto de la reforma política concertada por los partidos PRI, PAN, PRD y otras instituciones políticas inmersas en el llamado “Pacto por México”.

En su génesis el extinto IFE surge como una instancia ciudadana para organizar y dar forma a una naciente institución que pudiera dar certeza y legitimidad a los procesos de elección política llevados a cabo en nuestro país debido a la larga tradición de fraudes electorales que se remontan después de la Revolución de 1910. En los primeros 10 años de funcionamiento del IFE se construyó toda una estructura organizativa, administrativa y financiera, así como el marco jurídico que guiara su rumbo del organismo, el IFE empezó a ganarse la credibilidad a través de la creación de los primeros instrumentos de trasparencia a los cuales los ciudadanos podían tener acceso.

  • INE
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  • A partir del año 2003 la dirección y el rumbo del IFE le fue arrebatada a la ciudadanía por la ambición desmedida de los principales partidos políticos existentes en nuestro país (PRI, PAN, PRD, PVM, etc.) para seguir conservando sus privilegios de clase política retroalimentando la idea que sólo por la vía electoral y a través de los partidos políticos debidamente institucionalizados se puede arribar a las esferas del poder público, privando ese derecho a los ciudadanos de su libre ejercicio político.

    A lo largo de su existencia el IFE paso por cuatro reformas electorales que modificaron sus atribuciones y funcionamiento en la organización de las elecciones, capacitación de los ciudadanos, la promoción de una educación cívica y la construcción del Padrón Electoral. Tuvo a su cargo la organización de cuatro elecciones presidenciales, ocho renovaciones de cámara de diputados y la cámara de senadores, pero en la historia reciente el IFE fue severamente cuestionado por su falta de imparcialidad y probidad con que se condujo en las elecciones presidenciales del 2006 y 2012.  

    EL COMIENZO DEL IFE.

    En el desarrollo histórico de esta institución y después de la polémica victoria de Carlos Salinas de Gortari en las elecciones presidenciales de 1988, y tras la “caída del sistema”, la ciudadanía mexicana y la presión internacional forzaron al Estado Mexicano a emprender las Reformas Constitucionales necesarias en materia electoral; resultado de ese apremio el Congreso de la Unión expidió el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) y ordenó la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), a fin de contar con una institución imparcial que diera certeza, transparencia y legalidad a las elecciones federales y evitar nuevamente una “caída del sistema”.

    Recordemos que en el año de 1993 mediante la reforma al COFIPE, aprobada en ese año, el Poder Legislativo otorgó al IFE las siguientes prerrogativas: 

    • Declarar la validez de las elecciones de diputados y senadores.
    • Expedir constancias de mayoría para los ganadores de estos cargos. 
    • Establecer topes a los gastos de campaña.

    Estas atribuciones arrancadas a la fuerza a los legisladores priístas y al poder ejecutivo de ese momento, abría los espacios de participación política a los ciudadanos para que fuera esta institución, y a través de las reformas que se impulsaron, los cambios que el país requería en el materia de democracia y participación política.   

    Fue en el año de 1994 cuando el IFE organizó la primera elección a la Presidencia de Republica con una parcial distancia de la Secretaria de Gobernación, institución históricamente encargada de organizar los comicios. Fue Jorge Carpizo McGregor (27 de enero de 1994 al 25 de noviembre de 1994) quien encabezo la presidencia del Consejo General del IFE, contando además con la nueva figura de Consejeros Ciudadanos (1994-1996), personalidades propuestas por las fracciones partidarias en la Cámara de Diputados y electos por el voto de las dos terceras partes de sus miembros, destacando la presencia de personajes como Santiago Creel Miranda, Miguel Ángel Granados Chapa, José Agustín Ortiz Pinchetti, Ricardo Pozas Horcasitas, José Woldenberg y Fernando Zertuche Muñoz.

    Asimismo el consejo en su conjunto organizó el primer debate entre los candidatos a la silla presidencial participando en ese entonces: Ernesto Zedillo del PRI; Diego Fernández del PAN y Cuauhtémoc Cárdenas del PRD.

    Las elecciones las ganó el aspirante priísta Zedillo Ponce de León en medio de una sociedad que se encontraba envuelta en un estado de Schok que comenzó con el asesinato de Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo el 24 de mayo de 1993 y continuo con los magnicidios del candidato del PRI Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo de 1994 y José Francisco Ruiz Massieu, Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI el 28 de septiembre de 1994, como también la aparición pública del EZLN el 01 de enero de 1994. Sucesos que fomentaron en el inconsciente colectivo una histeria y un miedo por conocer por opciones nuevas. Es así que la ciudadanía opto por una opción ya conocida como era el PRI para evitar y cerrar toda incertidumbre.

    Para ese mismo año de 1996 se modificó el artículo 41 constitucional y se creó un nuevo Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, con lo que se reforzó la autonomía del IFE, desvinculándose parcialmente de la injerencia del Poder Ejecutivo. Esta reforma permitió al IFE el poder votar dentro de los órganos de dirección para que los consejeros ciudadanos dieran rumbo propio al organismo. 

    Fue con José Woldenberg, primero en presidir el IFE (1997 al 2003) como órgano autónomo, el que impulso la participación ciudadana en asuntos de política. Durante su presidencia el instituto organizó las elecciones del 2000, en las que resultó electo el entonces candidato el PAN Vicente Fox Quezada. Momento histórico que concluyó con más de 70 años de los gobiernos del PRI. En este punto de la historia política de México, el IFE gozo de una alta credibilidad y legitimación como un órgano que podía facilitar una transición hacia la vida democrática del país. Fue también en ese momento que el mapa nacional se redefinió diversificando los gobiernos estatales y la composición plural de la cámara de diputados y senadores abriendo la posibilidad de elecciones libres y democráticas. Fue un momento donde el Instituto era visto por la ciudadanía con buenos ojos.  

    CAMBIO DE RUMBO, EL ARRIBO DE LA CLASE POLÍTICA.  

    Fue en octubre de 2003 que la Cámara de Diputados designó como nuevo presidente del Consejo General del Instituto Federal Electoral a Luis Carlos Ugalde, es en ese momento que el IFE cambio el rumbo. Su arribo se consiguió con el aval decisivo de la ex lideresa  magisterial Elba Esther Gordillo, quien para esa fecha fue Secretaria General del Comité Ejecutivo Nacional y Coordinadora del grupo parlamentario del PRI en la Cámara Baja. Tal apoyo le costaría a Ugalde constantes cuestionamientos sobre su independencia al frente del órgano electoral.

    En su periodo se organizaron los comicios del 2006;  y fue el 2 julio de ese año cuando el entonces candidato del PAN Felipe Calderón ganó las elecciones presidenciales con una victoria muy cerrada entre el primero y segundo contendiente de 0.56 % de la votación.

    Andrés Manuel López Obrador, candidato de las izquierdas, acusó de “fraude electoral” al instituto; ante la presión nacional generada por el fraude cometido meses después de las elecciones Luis Carlos Ugalde dejo su cargo de consejero del IFE en 2007.

    Aunado a la crisis de credibilidad que se desató en contra del Instituto Federal Electoral después de las controvertidas elecciones para presidente de la República de 2006 surgió una iniciativa de Ley para la Reforma del Estado propuesta por el legislativo, situación que realmente presiono la salida de Ugalde.

    En el capítulo de la reforma electoral se aprobó que Luis Carlos Ugalde y cinco consejeros más fuesen destituidos al modificarse el régimen de nombramientos del Consejo General del Instituto, que a partir de entonces sería escalonado.

    En la complicada búsqueda de consensos para que no se repitiera la falta de apoyo de la izquierda, el 13 de diciembre de 2007 la Cámara de Diputados rebasó los tiempos por esta misma fijados e incumplió su obligación de designar al nuevo presidente del IFE y a dos consejeros más dentro de la primera etapa de renovación, ante la salida de Ugalde.

    Y es para el 16 de diciembre de 2007 el Consejo General del IFE eligió a Andrés Albo como Consejo Presidente interino en sustitución de Luis Carlos Ugalde y hasta la designación de un nuevo Consejero Presidente por la Cámara de Diputado.

    Fue hasta el 7 de febrero de 2008 que la Cámara de Diputados eligió Leonardo Valdés Zurita Consejero Presidente del IFE para el periodo que concluyo el 30 de octubre de 2013. Con Valdés Zurita se llevó a cabo la elección para Presidente, Senadores y Diputados de la república de 2012. Al termino del 100 % del cómputo distrital de la elección federal se estableció que Enrique Peña Nieto logró el 38.21 % de los votos, mientras que Andrés Manuel López Obrador obtuvo el 31.59 %; los separa una diferencia de 6.62 puntos.

    En esta ocasión nuevamente López Obrador acusó también de fraude electoral mismo que se documentó con una serie de tarjetas Monex, donde los comprobantes fiscales digitales de las operaciones de bancarias por 160 millones de pesos, para la compra de más de 100 mil monederos electrónicos realizada revela un sofisticado mecanismo de triangulación financiero usado por el PRI para la compra de votos durante la campaña electoral, ello fue lo que dio al candidato de la Izquierda López Obrador los elementos para entablar los procedimientos para acusar al PRI ante el órgano.  

    El tope de campaña electoral era de 332 millones de pesos, siendo el fraude por más de 350 millones de pesos. Ante este hecho el IFE no dio resolución a las demandas y pruebas presentadas.

    EL FIN DEL IFE Y EL NACIMIENTO DEL INE.

    En diciembre de 2013 se aprobó la reforma político-electoral que contempla las modificaciones constitucionales, no para fortalecer o modificar al IFE, sino para la creación del Instituto Nacional Electoral (INE) como autoridad en la materia.

    Hay que señalar que esta nueva institución inicio sus funciones sin contar con la ley reglamentaria que guie y oriente las últimas reformas constitucionales en materia electoral. La fundación del INE no tiene claridad sobre los mecanismos que definan los próximos procesos electorales y las atribuciones específicas del Instituto. Se supone que la ley debe estar aprobada por el Congreso hacia fines de abril.

    En la instalación del Consejo General del INE, su primer consejero presidente ha sido designado Lorenzo Córdoba, quien pidió a la Cámara de Diputados la creación de un marco legal con certidumbre y sin vacíos legales. Una vez que se promulgue la ley reglamentaria, el INE se dará a la tarea de organizar las elecciones, ya no sólo las federales, sino en determinados casos también las estatales.

    El INE cuenta con 11 consejeros electorales que fueron nombrados oficialmente en la Cámara de Diputados el 3 de abril, mismos que cuentan con el aval de los partidos políticos que los propusieron. La distribución por cuotas de partidos señala que 5 consejeros fueron avalados y propuestos por el PRI, 4 por PAN y 3 por el PRD.

    Los consejeros nombrados por nueve años son Lorenzo Córdova, consejero presidente; Adriana Margarita Favela; José Roberto Ruiz y Ciro Murayama.  

    Los elegidos para seis años son Marco Baños; Enrique Andrade; Alejandra Pamela San Martín; Benito Nacif y por tres años, Beatriz Eugenia Galindo; Javier Santiago Castillo y Arturo Sánchez. Todos están relacionados con el tema electoral y algunos han sido ya consejeros del IFE, se han desempeñado en los institutos estatales o en el ámbito de la justicia electoral.  

    Pero el nombramiento de las y los consejeros se dio a partir del aval de los partidos PRI, PAN y PRD, que más allá de esta mecánica de elección que siempre se presta a suspicacias, los ahora consejeros guardaran una lealtad a quienes los asignaron, dejando de lado el velar por la seguridad, certeza y trasparencia del sufragio de los mexicanos. Creemos que la autoridad electoral debe, así lo reconoce el nuevo consejero presidente, actuar con discreción y sin protagonismos innecesarios, pero sabemos realmente que esto no será así.  

    El primer reto del INE es la organización de la elección federal del 2015 en el que cambian los 500 integrantes de la Cámara de Diputados, reto que será el termómetro del avance o retroceso de la democracia mexicana.  Es ahí donde se pondrá a prueba la nueva legislación electoral y la capacidad de los integrantes de la institución para sacar adelante ese proceso.

    Por lo tanto, la creación del INE es resultado de una reforma político-electoral a modo y a los intereses del PRI, PAN y PRD; el órgano podrá tomar atribuciones para la elección de consejeros estatales, la organización de las elecciones federales, tendrá la capacidad de atraer elecciones locales cuando sean requerido o por los casos donde por cuestiones de seguridad o falta de trasparencia de los institutos electorales. Lo que vemos es nuevamente un centralismo y reforzamiento de la clase política para asegurar su posición de clase. Hecho que desde nuestra visión es una involución para la democracia mexicana.