Columna: Las otras verdades.

 

Negocios al amparo del poder político en Juxtlahuaca, Oaxaca.

 

Por Eduardo Cruz Silva / APIM.

En el mes de noviembre pasado, dábamos cuenta a través de este medio del poder tras el trono que existe en el gobierno municipal de Santiago Juxtlahuaca, en donde el edil Miguel Mejía Sierra, ha sido desde el inicio de su gestión un  títere de su sobrino Arsenio Mejía García, quién ubicado en un puesto de “asesor” hace y deshace a su antojo en ese municipio mixteco y nada, absolutamente nada, se mueve en la administración municipal sin que el empresario abarrotero no meta  la mano.

En Juxtlahuaca a nadie sorprende que Mejía García, desde la actual administración municipal haya tejido una red de complicidades y compromisos políticos con la intención de lograr la candidatura a la presidencia municipal. Los recursos y obras del ayuntamiento de Juxtlahuaca se han dirigido en lograr ese objetivo  y para ello también cuenta con el apoyo de su hermano el exdiputado local José Mejía García.

Ambos personajes son  familiares cercanos del alcalde y propietarios de varios negocios que han impulsado al amparo del poder político entre las que se encuentra una radiodifusora que no cuenta con los permisos correspondientes y ha servido para denostar a sus adversarios políticos.

Hasta aquí, todo parece una historia común de algún municipio cualquiera. Sin embargo, los lazos de complicidad involucran a otro personaje público que ostenta actualmente la titularidad de la delegación regional en Huajuapan de la Secretaria de Desarrollo  Agropecuario y Forestal, Pesca y Acuacultura (SEDAFPA), Roosevelt Santiago Gracida.

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  • Roosevelt Santiago Gracida, regional en Huajuapan de la SEDAFPA.
  • Dicho funcionario público, desde que tomó a cargo la oficina de la SEDAFPA en la mixteca, ha venido utilizando su cargo para relacionarse con autoridades municipales y ofrecer los servicios de su empresa promotora de grupos musicales, por  ello y  la influencia política que le proporciona su cargo le ha llevado a confrontarse con otros empresarios del mismo ramo en Huajuapan.

    El pasado 21 de Diciembre el funcionario de la SEDAFPA se vio involucrado junto con varios de sus trabajadores en la retención ilegal de un empleado de la empresa de espectáculos La Cruz de nombre Serafín Peñaloza López. Lo anterior, provocó la movilización de la policía municipal y estatal y de la Compañia de Infantería no Encuadrada con sede en Huajuapan de León.

    Fueron elementos del ejercito mexicano, los que lograron ubicar una casa en la colonia El Mirador de Huajuapan en donde se mantenía secuestrado a Peñaloza López, en dicho inmueble fue detenido el funcionario de la SEDAFPA junto con 5 personas más, quienes fueron puestas a disposición del ministerio público pero extrañamente fueron liberados pocas horas después. También extrañamente, ningún medio informativo local dio cuenta de los hechos.

    Después de lo anterior, ahora resulta que la historia de ambos personajes se cruza en Juxtlahuaca, en donde Mejía García y el funcionario de la SEDAFPA, Roosevelt Santiago Gracida, han establecido una sociedad para organizar bailes populares. El pasado mes de Diciembre se realizó el primero en las instalaciones de la escuela primaria “Cayetano Esteva” y como es de suponer, contó con todas las facilidades de las autoridades municipales así como la vigilancia de la policía municipal.

    En unos cuantos días más, volverán a realizar otro baile en Juxtlahuaca y según se sabe en otros municipios cercanos han establecido la misma mecánica  de contubernio con los ayuntamientos. Hasta aquí, todo pareciera que es tan solo una asociación de carácter comercial pero de acuerdo con datos y documentos obtenidos por esta columna, toda la publicidad radiofónica de los bailes organizados por los personajes antes señalados, se factura a nombre del ayuntamiento de Juxtlahuaca.

    Es de imaginar, que en tal enjuague de negocios, el edil de Juxtlahuaca, Miguel Mejía Sierra, por lo menos debe estar enterado, pues es con recursos municipales que se pagan  facturas y otros gastos que origina la presentación de grupos musicales en esa localidad mixteca, si ignora lo anterior es malo, si lo sabe es peor, pues entonces es de suponer que al menos recibe una salpicada de las ganancias.

    Bien dice el dicho: “Dios los cría y ellos se juntan”  y como todo indica, que la mancuerna de Mejía García y Santiago Gracida, han encontrado en Juxtlahuaca el sitio perfecto para aprovechar los recursos municipales en beneficio de sus respectivas empresas. Con casos como el anterior, cabe preguntarse ¿que ley, organismo o institución podrá poner fin a este tipo de latrocinios en los municipios de Oaxaca?