Opinión.

 

Los presidenciables de Huajuapan

 

Por Martín Carlos Ramales Osorio/APIM.

Después de la gris administración del aliancista panista-perredista Francisco Círigo Villagómez, que ha significado para Huajuapan tres años de parálisis y estancamiento, los distintos partidos políticos definieron a sus candidatos y comenzaron la contienda por la muy ambicionada silla presidencial del municipio más grande de la mixteca baja de Oaxaca: la Heroica ciudad de Huajuapan de León.

Dicho municipio debe recibir una buena cantidad de recursos de la federación (ramos 25, 28, 33 y 39 del famoso gasto federalizado, mismo que se contempla en la Ley de Coordinación Fiscal) para que los candidatos busquen con tanto ahínco y tesón el voto ciudadano, para que inmediatamente después de asumir el poder se olviden de discursos y propuestas de campaña.

¿Cuántas veces lo hemos visto y escuchado? Discursos, propuestas, demagogia, promesas y más promesas. “Prometes y prometes y nada..”, dice una popular canción en voz de una famosa intérprete del canal de las estrellas. Aunque los candidatos a la presidencia municipal de la ciudad no vayan a ser más que estrellas fugaces de tres años en tan peleado puestecito, tres años que bastan para que hinchen sus egos (se conviertan en déspotas pues) y los escuálidos bolsillos de muchos de ellos que buscan el tan ansiado puestecito, precisamente para lucrar con el poder.

  • colas
  • .
  • Se dice del que se va (Círigo) que ya come con mantequita y viste mejor (la vox populi que juzga pero olvida pronto), que se comunica a través de costoso celular, y que se ha mandado a construir dos que tres “casitas”, ser presidente posibilita forjar un patrimonio que puede heredarse a sus descendientes.

    Las suspicacias y sospechas empiezan a aflorar: ¿para tanto alcanza el sueldo de un lector de noticias en la primera, la mera mera petatera? Los chavos del COBAO y la Prepa se entusiasman: ¡hay que estudiar comunicación o periodismo, son las carreras del futuro y dejan lana…!

    Un maestro en economía apodado “El Yomi” los anima: ¡sí, estudien comunicación, periodismo o publicidad; no cometan el error de estudiar economía o empresariales…! Maqueta otro profesor se lamenta señala: “… pero si el periodismo no deja nada, lo digo por experiencia; y eso que soy fotógrafo de profesión con maestría y con perfil PROMEP, y miembro fundador de APIM… la APIM no deja nada”.

    Ta gueno le contesta el tal Yomi, “… pero es que no le has entrado a la política (le revira al maqueta). Dice: “… esa profesión tan noble te permite servir al pueblo, te ennoblece el corazón y te hace humilde, esa si deja…” señala el Yomi al quejoso y chocoso Maqueta.  

    En algún bar de la ciudad, El Yomi da un sorbo a su cerveza, una bocanada a su cigarro y se acomoda los pocos cabellos que le quedan en la frente, francamente está inspirado: “si la madre Teresa de Calcuta le hubiese entrado a esa profesión tan noble que es la política, a cuántos pobres, a cuántos menesterosos habría sacado de su postración”, sentencia el Yomi. Pura Filosofía existencial al calor del Dios Baco.

    Desafortunadamente Círigo Villagómez se va, dejando tras de sí una estela de carencias y rezagos. Los principios económicos actúan: probablemente ha mejorado su bienestar pero a expensas de empeorar el bienestar de miles de huajuapeños de zonas marginadas de la periferia, carentes de desarrollo humano alguno.

    La resaca que le espera al pueblo de Huajuapan, que le creyó todas sus promesas empieza a salir a flote. No bien está por salir de la borrachera y entrar a tremenda cruda, y ya los aspirantes de esos negocios familiares llamados partidos políticos (PRI-PVEM, PRD-PT-PAN, Movimiento Ciudadano) se aprestan a ganar prometiendo de todo: hasta construir puentes y obras estratégicas como presas y represas. Ni la de Yosocuta se ha limpiado. Presidentes han pasado y Yosocuta sigue igual, llenándose de basura y tierra; llegará el día, probablemente pronto, en que no pueda captar agua alguna, ni gota para saciar la sed de la ciudad. Entonces si que la pasaremos mal.

    El candidato de la izquierda y la derecha, esa extraña coalición entre las ideologías “progresistas” (PRD) y más conservadoras y retrógradas (PAN), que en el pasado unieron a El Mago Merlín, Marcos Avendaño y tutti quanti (PRD) con Círigo Villagómez, Claudio Lauro Valladares Sandoval y otra fauna similar del PAN, apoyan a Luis de Guadalupe Martínez Ramírez quien se apresta a repetir como partido y como presidente, secundado por un cínico y vergonzante PRD que se conforma con dos o tres huesitos (léase regidurías o direcciones).

    Se ve que el notario le está invirtiendo al negocito, por doquiera se ven grandes lonas con su tosca imagen afeando la ciudad (externalidades negativas dicen los economistas). De llegar por segunda ocasión a la tan ansiada presidencia, muy pronto recuperaría su inversión para dedicar el resto a los puros beneficios o ganancias de sus negocios a espaldas de los votantes.

    Muy de cerca le pisan los talones Eliasub Espina Calvo (que por la forma en que está desarrollando su campaña, tal parece que está calva, pero de ideas y de propuestas), la flamante candidata del Partido Revolucionario Institucional (PRI), un partido que en verdad no cambia, hay está el ejemplo del ex gobernador de Tabasco, manifiesta al interior de su equipo de campaña, un jaloneo por querer mandar. Todos quieren mandar a Espina Calvo.

    También le sigue muy de cerca el candidato de Movimiento Ciudadano, Fidel López González, que al parecer tiene buenas intenciones y buenas propuestas para detonar el desarrollo de Huajuapan; pero carga con el estigma de ser nieto de don Fidel López Sánchez (q. e. p. d), un destacado priísta de la ciudad. Ninguno de los tres convence lo suficiente. PAN y PRD tienen mucho en contra, siguen en la lógica de quítate PRI para que me ponga yo y todo siga igual que antes.

    Presiento que el gran ganador va a ser el abstencionismo. No sé por qué…