Opinión.

 

La fe y la esperanza por cambios no desaparecen, pero se debilitan con las derrotas.

 

Por Pedro Echeverría V.

1. Los pasados días 15, el 16, 17 y 18 de marzo asistí en la ciudad de México a diferentes eventos políticos que, en vez de darme alegría y combatividad -tal como la de los profesores de la CNTE que salió el viernes del Monumento a la Revolución- me causaron repudio -como el gigantesco acarreo del PRD al Monumento a la Revolución el pasado sábado- así como desánimo por la relativamente poca asistencia al mitin de Morena frente al Hemiciclo a Juárez y a la “marcha obrera” de ese mismo día que tuvo como escenario el Paseo de la Reforma horas después. La marcha de la CNTE que pasó por gobernación, Televisa, la secretaria del Trabajo -llevando varias demandas, esencialmente sobre educación- nunca han dejado bloquear avenidas, de ser fuertes y combativas; pero la del PRD fue idéntica a las del PRI, porque varios cientos de autobuses acarrearon a hombres, mujeres, niños y ancianos para concentrarlos en el Monumento a la Revolución.

2. La realidad es que (entre paréntesis) desde el 13 acudí invitado -como todos los años- al 17 Seminario Internacional “Los Partidos y una Nueva Sociedad” organizado por el Partido del Trabajo de México, que durante tres días reúne a representantes de izquierda y centroizquierda de unos 50 países del mundo que presentan ponencias. Países como Venezuela, China, Bolivia, Argentina, Cuba, Honduras Corea del Norte, España, Perú, Ecuador, representadas por dos o tres corrientes y entre éstas: socialdemócratas, trotskistas, maoístas, ecologistas, exguerrilleristas, han hecho los tres días de 9 de la mañana a 22 horas, sesiones interesantes. La asistencia es de aproximadamente 600 personas que pueden intervenir libremente, aunque ha predominado la idea de escuchar porque parece darse prioridad a la exposición sobre las discusiones. Este año el PT se lució obsequiando tomos de Rosa Luxemburgo, Mao tsetung, Deng xiaoping, así como un tomo de ponencias.

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  • Acarreados perredistas.
  • 3. Volviendo a las movilizaciones: En las horas que estuve observando el arribo de los contingentes pude recordar a los miles de acarreos que ha realizado el PRI en los últimos 30 años en la ciudad de México y en todos los estados de la República. Los directivos del PRI reunían una semana antes a los presidentes municipales obligándolos a convocar gentes para asistir a un acto político del candidato; a las seis de la mañana del día acordado llegaban al lugar los vehículos y se avisaba a la población mediante cohetes o voladores y altavoces; se pasaba lista de asistencia en el mitin y se repartía dinero, una torta y un jugo a hombres y mujeres de todas las edades. La realidad es que todos los acarreados viajaban muy contentos a la ciudad porque además de servirles de paseo recibían una cantidad que equivalía a dos o tres días de salario. La gente aplaudía y levantaba los carteles que le ordenaban, pero siempre estaba dispuesta a repetir el viaje y los aplausos a favor de cualquier partido que le pague.

    4. Reconfirmé lo que durante décadas he sostenido: que la política electoral es un asunto de dinero y que nada tiene que ver en ello la honestidad, los conocimientos de los problemas, las simpatías, el prestigio en la lucha, la “vocación de servicio”, la popularidad, pero mucho menos la ideología comprometida con el pueblo. Con razón algunos partidos hacen como sus candidatos a personas que con dinero les aseguren una buena campaña política. ¿Por qué hoy existen unos 30 diputados de varios partidos que forman una “telebancada” totalmente al servicio de Televisa y TV Azteca? ¿Por qué hay otros tantos legisladores/empresarios de diferentes partidos que están allí para defender de manera incondicional los intereses del gran capital? Hasta los años sesenta el PRI se valía de sus tres sectores (Obrero, Campesino y Popular) para repartir entre ellos a los políticos que se declaraban así mismos campesinos, obreros o profesionistas. Hor el asunto se ha “modernizado”.

    5. Mientras veía bajar a 30 o 40 personas por autobús pensaba que si llegaron 10 mil esa tarde sólo se había dispuesto de un millón de pesos para repartir, de 10 mil tortas e igual número de jugos y unos 200 autobuses, así como del dinero correspondiente. Pensé entonces que si el PRI, PAN y PRD acudieran simplemente a una Agencia de Movilizaciones y Acarreos (AMA) en unas cuantas horas se podría organizar una concentración de 5, 10 o 20 mil personas con tarifas bajas que van de un millón de pesos a cinco millones; que dado el gigantesco desempleo y la enorme miseria de la población con un simple telefonema a “líderes populares de pueblos y barrios”, se organizaría alguna concentración; al fin serían más o menos los mismos. Bastaría con cambiarles las mantas y carteles del PRI, PAN o PRD, para que los medios de información saquen la foto y la nota. Bastaría la intervención de una secretaria para que los dirigentes se paren orgullosos en el estrado.

    6. Acudo permanentemente a los actos para ver y sentir el ánimo y el nivel de conciencia de la gente. Oir los gritos de protesta de las personas, leer los carteles y escuchar a los animadores de la manifestación. Por ejemplo el enorme contingente de profesores oaxaqueños estuvo plantado en el Monumento de la Revolución desde tres horas antes de la marcha y los de la XIX, X y XI de la misma ciudad llegaron cuando la marcha se iniciaba. Por el contrario, en el acto del PRD el acarreo se inició muy temprano y sólo hasta que la explanada se llenó, llegaron los directivos del aparato para ordenar que aquello se iniciara. En tanto los profesores bloqueaban avenidas gritando con mucha energía contra la reforma educativa, Televisa, el PRI y Peña Nieto; los asistentes al mitin del PRD apenas podían responder el motivo de la movilización. ¿O es que ni se daban cuenta acerca del parido por el que se habían movilizado ese día? ¿Era el PRI, el PAN o el PRD? Era lo mismo.

    7. Pero parece que ahora ni a quién echarle la culpa. Peña Nieto tuvo el suficiente dinero para comprar votos y obtener la Presidencia; el pueblo desempleado, miserable y desesperado no tuvo culpa porque necesitaba dinero para comer; Televisa y los empresarios deseaban quedarse justamente con la Presidencia porque tienen el control de todo el país; el IFE, el TRIFE, la SCJN no pueden hacer justicia porque son, junto al presidente, quienes más ingresos multimillonarios poseen; ¿O a caso son los inexistentes partidos de oposición que se han sumado a la cargado con el PACTO con el gobierno? ¿O López Obrador para demostrar que no es chavista, ni castrista, no movilizó a sus seguidores demostrando así que era un buen cristiano y guadalupano? Los compañeros de la “Plantada Revolución” del “Yo soy 132″, mediante presiones tuvieron que dejar aquel magnífico lugar. Mientras tanto: ¡Viva la CNTE!

     

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