Opinión.

  • Punto Critico

INCONFORMIDAD SOCIAL Y SU DIFUSIÓN EN LA RED.

 

Por Miguel Ángel Coronado.

Hace un par de días recibí un correo electrónico donde se exponía una inconformidad social relacionada al elevado costo económico que representa el mantener a los llamados representantes del pueblo (diputados, senadores, el ejecutivo, etc.) en el parlamento mexicano. O sea, información relacionada con los enormes beneficios y emolumentos económicos que reciben estos senadores y diputados, y además de los titulares de los poderes judicial y ejecutivo como del personal en ciertas secretarías. El correo además pedía el que se pudiera reenviar esta información a través de los contactos de nuestras cuentas electrónicas y de redes sociales. Observe lo importante de hacer difundir por la red estas inconformidades, y lo que a nuestro juicio resulta injusto e indignante de esa actitud alevosa de los representantes de pueblo.

Y es cierto, el internet es una súper poderosa manera de hacer circular este tipo de injusticias ya que puede influenciar y generar un grado de conciencia en sus usuarios; y claro existe su contra parte, que sería conducir por igual a cualquier sector social paupérrimo al desvío de su propia conciencia de clase.

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  • INCONFORMIDAD SOCIAL Y SU DIFUSIÓN EN LA RED.
  • Ante esto surge necesariamente una serie de cuestionamientos ¿Hasta qué punto es bondadoso este despliegue de inconformidades por esos medios? ¿Podría tener objetividad la difusión intentada en ese sentido? Pues, al menos el uso de estos medios tiene la intención de convocar a un número creciente de usuarios que desde el punto de vista operacional ayuda el establecer la distribución de la información en forma exponencial. Lo importante aquí es que la distribución desde el punto objetivo se difunde, llega a un usuario o contacto que puede también difundir esa misma información indignante a otros contactos.

    Pero analizar siempre la información de la cual se distribuye tiene un riesgo de ser maniquea, ya que el remitente y destinatario están en una disonancia cuando suponemos que el otro requiere realmente lo requiere como nosotros lo pensamos. Ya qué el mensaje que recibamos y enviemos y en donde se exponga un cierto hecho  tiene intensiones distintas, y siempre es bueno sopesar las acciones e intenciones que se pretendan difundir al enviar y recibir un mensaje por estos medios.

    En este mundo todos y cada uno de nosotros denotamos en nuestras acciones diferentes intencionalidades al hacer circular por los medios electrónicos alguna información que esperamos se encadene y pueda formar una red de información múltiple en la cual será el canal de transmisión de nuestras “verdades” que decimos poseer.

    Recordemos que existe un pedestal tecnocrático en el cual el sistema puede intervenir para montar los escenarios posibles cuando se espera la respuesta de las masas ante un tema o problemática que acontece. Porque bien podría tratarse que en esta circulación de información con acciones al diversas que lo coloque en riesgo al sistema. Por eso pensar en la existencia de una vigilancia es suponer que ni las redes sociales y las listas de distribución de correos electrónicos son libres en su totalidad. Siempre está el “Gran Hermano” que todo lo vigila.    

    Bajo esta lógica de vigilancia bien podríamos pensar, que sin darnos cuenta, somos marionetas sociales de una conformación humana nueva; de una nueva estela política guiada por el sospechosismo de que cada usuario de internet es un potencial peligro para el sistema.

    El filosofo Hegel decía que hay pesos y contrapesos en el sistema; existe la tesis y la antítesis del hecho político. Asimismo Maquiavelo en su obra literaria "El Príncipe" decía que el poder se ejerce a discreción, ni excesos, ni actitudes paternalista. Solo utilizar prudentemente el poder para no inquietar a las masas a insurrecciones extremas, y quiero decir que esta obra literaria citada es la almohada de muchos políticos que asumen como lógica  potencial de que los enemigos del sistema están en todos lados; es la inspiración de muchos gobiernos que utilizan estrategias para reprimir con cautela y a través del control del medio que es internet.

    Pero observen que no pretendo romper el interés de la difusión a este correo que nos ocupa en esta reflexión. ¡No, de ninguna manera! Solo que debemos sopesar nuestras intenciones ante el descontrol social que se hace cada día presente en medios electrónicos. Considero que mientras la protesta social, inconformidad e indignación no salga de estos espacios virtuales puede seguir existiendo esa “libertad” de manifestarnos y despotricar todo lo que se quiera. Pero cuando el mensaje incite a la insurrección y a la toma de los espacios fiscos y reales como las calles, plazas u otros lugares materiales, el sistema contendrá todo acto de rebeldía.      

    Nunca ser arrebatados y tomar decisiones a la ligera cuando el mensaje mismo en sus contenidos busque secretamente en su intención alguna de estas dos vías, la proclama de la inacción y de la acción social, porque cuanto más se abre el abanico, más complicado es el juicio al hacer circular dichos contenidos. Y es cierto, muchos de nosotros estamos inconformes y debemos manifestarlos, no hay duda de ello, solo que también debemos hacerlo con prudencia.

    Es decir, velar por el bien de nuestro propio juicio, y que no ser objeto de un sistema manipulador que este operando tras bambalinas sobre nuestro malestar social como pueblo para conformar un plan global de elevada dictadura.

    Por lo tanto, creo que el objetivo abierto de la plutocracia en el sistema global, es precisamente dar los primeros pasos para eliminar de tajo las "bases fundamentales" de los activistas en las redes que puedan crear las condiciones de conciencia ante un problema o abuso del poder. Es solo sopesar los hechos.

    Es bien sabida que la vigilancia ha llegado a trastocar el conocimiento de nuestros gustos, inclinaciones y filias a través de estos medios digitales, bien pudiéramos pensar que el origen de esta reflexión salió precisamente de nuestra solidaridad, apoyo a estos actos de indignidad que son monitoreados para escudriñar la sensibilidad humana.

    Recordando que atrás de esta lógica de la vigilancia existe aquellos poderes ocultos que gravitan como los vigilantes del orden mundial. Basando mi inquietud en lo que los ocultistas han llamado la “Amenaza Judío", que para mí son muestras hacia donde se conduce el mundo contemporáneo. Así que no abonemos más al poder, sino ataquémoslo por la retaguardia en una lógica antisistema.