Opinión.

  • El País de las Nubes.

En la ruptura a cada acción corresponde una reacción.

 

Por Ramón John.

Lo que se veía venir tenía que suceder, era inevitable, de una u otra manera se advertía que el choque de trenes era una realidad, sobre todo con los últimos acontecimientos de las tomas de las calles de este municipio por parte de la ciudadanía que molesta y hastiada precisamente involucraban a los titulares de las áreas de seguridad pública y tránsito del municipio de Huajuapan.

Por lo cual se hace necesario reflexionar y también aclarar que lo expuesto aquí no trate de ubicar a los personajes envueltos en esta polémica haciendo de ellos un maniqueísmo barato, entre buenos y malos. No se trata de eso, más bien se pretende insertarse en la lógica de los acontecimientos que derivaron en esta ruptura, y que lejos de concluir un hecho político entre los principales actores, deja una prospectiva de lo que puede desembocar en la vida política futura del municipio, dado que no es bajo ninguna circunstancia un hecho aislado o que finiquite este problema y todo siga igual, para nada cambie. A una acción necesariamente corresponde una reacción. 

  • todos
  • Choque de trenes al interior del ayuntamiento de Huajuapan de León.
  • Con relación a los antecedentes suscitados estos días al interior del ayuntamiento de Huajuapan, esta situación no empezó con la presente administración, de hecho se remonta a la propia elección del aquel entonces candidato y hoy edil Francisco Círigo Villagómez  que no fue del agrado de un sector del panismo Huajuapeño controlado por el diputado local Luis de Guadalupe Martínez Ramírez. Desde ese mismo día que Círigo Villagómez se coló candidato, encontró en un sector de su propio partido como uno de los principales obstáculos para su administración. Era más que obvio que ese sector del partido -en principio- no bloquearía a su propio correligionario, pero sí sería más congruente que alguien perteneciente a la oposición hiciera los honores respectivos.

    En lo que va del primer año de administración producto de una coalición mal formada, en cada sesión de cabildo eran notorios los desacuerdos, aclaraciones y  desaprobaciones que hiciera el regidor de Vialidad y Tránsito Municipal, Willsanive Sandoval Velasco, pues se entendía que debido a su extracción priísta, debería asumir una actitud de oposición ante lo que considerara revisar bajo la lupa y con un escrutinio más riguroso todo dictamen a aprobar; así que no extrañaba esa “voz crítica” del regidor en varios asuntos que razonablemente deberían discutirse bajo una consideración más escrupulosa, cosa normal en una democracia.

    Sin embargo, lo más desconcertante era su extrema cercanía con el mencionado diputado local, tanto como suponer que Manlio Fabio Beltrones comulgara con Andrés Manuel López Obrador, y en la práctica se convirtió en su guía moral al marcar su posición, incluso con sus mismos correligionarios de partido en el cabildo en que no pocas veces también discrepó.   

    En este contexto la regidora panista de Seguridad Pública, Yaret Guevara Jiménez, tomó partido y se sumó al de Willsanive haciendo más evidente el vínculo entre éstos y Luis de Guadalupe. Los bloques políticos se definieron y finalmente en la sesión extraordinaria de cabildo de este siete de diciembre, la frágil y tenue relación institucional cedió ante los hechos, se concretó la ruptura entre esas dos posiciones políticas que desde el inicio de la actual administración se habían definido como antagónicas. La votación para reubicar a los concejales a través de la creación de nuevas regidurías de Grupos Vulnerables y Monumentos Históricos es una nueva etapa en esta confrontación, que condena políticamente al limbo a dichos regidores.

    Es claro que Willsanive no tuvo el apoyo de sus compañeros de partido, que más bien parecían ver los toros desde lejos y se limitaban a mirar de uno y de otro lado los argumentos a favor y en contra con un público arengado, en la que Willsanive por momentos, como buen orador, daba los capotazos entre la euforia de ese público a modo, aunque la estocada era para él.

    El gremio de taxistas irregulares regenteado por el ex APPO José Luis Oropeza Hernández incitó aún más a ese público ahí presente a una actitud revanchista de ojo por ojo. Donde él sus huestes exclamaron que también pedirían las cabezas del Síndico Procurador, Rivelino Velasco Merlín, del regidor de Hacienda Augusto Mendoza Cisneros y del propio presidente municipal.

    Por otra parte, las declaraciones de Yaret Guevara Jiménez y de Willsanive Sandoval Velasco buscaban evidenciar a la administración de los malos manejos y de las componendas y compromisos políticos que había entre panistas, perredistas y organizaciones de taxistas irregulares, pero la suerte ya estaba echada.

    Los taxistas ahí presentes de antemano amagaban con realizar movilizaciones, tomar las instalaciones de palacio municipal y boicotear el primer informe de gobierno de Francisco Círigo Villagómez sus amenazas subiendo de tono, no faltaron los recuerdos de los compromisos no cumplidos del perredista y hoy candidato a la senaduría Pedro Silva ex titular de la Cotram, los ánimos se calentaban y la pasión no tardaría en desbordarse. El breve zafarrancho en la antesala del cabildo quedará para la nota sensacionalista, explotada más con morbo que con análisis para ubicar al provocador que irresponsablemente pudo desencadenar en algo más delicado que jaloneos, gritos, manotazos, patadas e incluso gas irritante. Cierto, lamentable pero no de la gravedad y magnitud que sin duda algunos para beneficio y linchamiento político lo divulgarán a los cuatro vientos.

    Huelga decir que las manifestaciones de los últimos meses abonaron este desenlace que lejos –insistimos- de concluir, pasa a una segunda etapa en la que la movilización social será un factor fundamental para medir fuerzas. Los razonamientos de la problemática, ya sea federal o estatal están en segundo plano; los bloqueos de taxistas, vecinos, comerciantes, terraceros y varios plantones más eran un termómetro de lo que sucedía entre esas fuerzas políticas vivas, si bien tienen su fundamento socioeconómico, también se agrega el factor político como fuerza motriz para ejercer presión. Temas que el gobierno federal y el estatal tienen su participación y hacen “mutis”.  Queda así la prospectiva de esto, que suponemos continuará por las condiciones en que se están generando ¿ahora qué sector se manifestará y tomará calles o el palacio municipal?