Columna: El País de las Nubes.

El Infierno… Operativo Conjunto Michoacán

 

Por Ramón  John/APIM.

La película El Infierno (Luis Estrada, 2010), cuya magistral actuación de Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Ernesto Gómez Cruz y María Rojo entre otros más, permite elaborar una seria reflexión sobre el impacto que ha tenido el narcotráfico en un México bajo la constante presión del crimen organizado, donde la violencia parece ser una de las pocas alternativas para canalizar a la población económicamente activa que ante la falta de empleos dignamente remunerados e industrias, optan por esta “forma de vida”; el ambiente refleja una sociedad sin alcanzar la modernidad que se aprecia en los países desarrollados, imagen de cualquier municipio de esta nación donde las relaciones de poder entre la clase política y los narcos tienen vínculos muy estrechos en el que el cáncer de la corrupción daña el tejido social; entretenimiento del séptimo arte dirán unos, un microcosmos plasmado en la pantalla grande que es el macrocosmos de la vida real afirmarán otros.

  • infierno
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  • A principios de su sexenio, diciembre de 2006 primer mes de su administración, Felipe Calderón anunció con gran entusiasmo el Operativo Conjunto Michoacán, medida instrumentada para “limpiar” su estado natal de la actividad del narcotráfico por aire, mar y tierra. A ese estado llegaron elementos policiacos, militares y de inteligencia tanto de la Policía Federal Preventiva (PFP), de la Agencia Federal de Investigación (AFI), del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), de la Armada de México, del Ejército Mexicano y de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM); como es lógico y de refuerzo, también se agregó personal de la Procuraduría General de la República, de la Secretaría de Gobernación, de la Secretaría de Marina y de la Secretaría de la Defensa Nacional.

    El pasado viernes 10 de agosto se enfrentan elementos de la PFP con presuntos integrantes de los Caballeros Templarios, fallecen cuatro federales. En respuesta se incendian más de treinta vehículos y una caseta de peaje, además de un hospital cerrado y la suspensión de las corridas de autobuses a Apatzingán. El martes 14 del mismo mes se envía a la zona del conflicto 600 federales más acompañados de treinta carros de radio patrulla, veinte vehículos blindados, uno de enlace y cuatro helicópteros. El despliegue preocupa a organismos defensores de derechos humanos por el cúmulo de denuncias sobre la sistemática violación a sus garantías individuales que ha padecido la población civil, pues en realidad Michoacán es el triste fracaso de la guerra de Calderón. En la Piedad, el Ejército Mexicano sin aplicar la Ley de Armas de Fuegos y Explosivos, trata de evitar que los grupos en pugna lleguen a la violencia, integrantes de las bandas que se disputan la plaza se pasean con sus armas sin que nadie los moleste, la tregua es frágil y se debe mantener de cualquier forma, inclusive sin desarmarlos.
      
    Aunque el narcotráfico es un asunto con diferentes grados de penetración en un sinfín de naciones en el mundo, la visión de combatirlo en la modalidad policía es ineficaz. Carlos Montemayor afirmaba que esa lógica estaba fuera de lógica; otro fracaso monumental es el experimento de rastreo denominado Rápido y Furioso, de parte de los que –según- sí saben investigar, combatir y aplicar la ley: los Estados Unidos. El mayor mercado de la droga en el mundo, las rutas del narcotráfico en el vecino país del norte son el auténtico flujo de la riqueza para el crimen organizado, no hay ley, policía ni medidas que parecen detener o disminuir ese caudaloso río.

    En una lectura general, la película El Infierno y el Operativo Conjunto Michoacán demuestran que la lucha contra el crimen organizado ya no es policiaca, el narcotráfico se mueve bajo la lógica de la oferta y la demanda, de la ganancia costo-beneficio, habrá que replantear la estrategia en este país con más de la mitad de la población que se ubica dentro de los parámetros de la pobreza, invertir en las áreas donde el narco encuentra un campo fértil, competir en la diversificación productiva e industrial para los sectores que encuentran tentador ese “negocio”, y por último modificar esa política económica que ha abierto más la brecha entre la riqueza y la pobreza.