EL NEO-ESCLAVISMO.

 

Por Ricardo García Jiménez.

 

Hoy al inicio de la segunda década del XXI en varias regiones del mundo sigue existiendo nuevas y viejas formas de esclavitud de los seres humanos. Hombres, mujeres, niños y ancianos son obligados a trabajar en condiciones infrahumanas, a combatir en guerras que no son sus guerras o a vender sus cuerpos como objetos sexuales para beneficio de otros.

Estas formas de someter el cuerpo y la voluntad de los individuos ha sido un proceso histórico que en cada etapa del desarrollo de la especie humana, que ha tomado diferentes orígenes y finalidades.

De ahí que se puede sostener que, por una parte, la esclavitud sea es una manifestación de poder del hombre con respecto a otros que considera no iguales a él dentro de su propia cultura. Es decir, hay una relación de forma previamente establecida que enmarca a este hombre dentro de un arquetipo ideal que es él mismo; esto desde un conjunto de normas genotípicas, que le van a permitir justificar su desprecio hacia los que no son como él. Los otros, los que apuntan hacia un destino sub-compartido, no con él en sentido de igualdad, sino más bien bajo su mandato y “protección”.

  • esclavismo
  • En varias regiones del mundo sigue existiendo nuevas y viejas formas de esclavitud.
  • Por otra parte también señalemos que el esclavismo, es un estado del esclavo, es por decirlo de una manera un modo de existencia, que prevalece dentro de un régimen económico-social, dentro del cual un hombre llega a ser propiedad personal de otro. En dicho régimen el hombre esclavo, no se le ve como una persona que goza de derechos y deberes, sino es considerado como un objeto que forma parte de un sistema. Por lo tanto, el esclavismo puede ser entendido como una doctrina que requiere de un hombre que sea utilizado dentro de un sistema socioeconómico.

    De ahí como señalará Navy Pillay, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que: “… a pesar de los de años de esfuerzos para abolir la esclavitud, sus manifestaciones contemporáneas todavía se pueden encontrar en todo el mundo”, aseguró. Entonces podemos deducir que el esclavismo es una doctrina y una forma de vida que sigue siendo vigente aun hoy y que confeccionan una realidad innegable a pesar de los esfuerzo que la ONU y distintos país en particular han tratado de erradicarla de la faz de la tierra.

    Casos que dan cuenta de esta realidad se encuentran en todos los rincones del planeta, por ejemplo, miles de niños, que apenas han tenido oportunidad de educarse, son obligados a trabajar en condiciones precarias o a combatir en guerras como las de Afganistán, Iraq, Somalia, Nicaragua, el Salvador, Guatemala y otros países. Las formas de incorporarlos como milicianos a los ejércitos de los Estados o de los grupos de revolucionarios se dan desde muy tempranas edades. Donde los niños y adolescentes son prácticamente arrebatados de sus familias y sometidos a un proceso de adiestramiento psicológico para borrar sus memorias e introducir “ideologías” racistas para pelear esas guerras. A cambio  solo comida y vestido.     

    Asimismo, la UNICEF ha reportado que en el mundo uno de cada seis menores, de entre 5 y 14 años, es obligado a trabajar en jornadas extenuantes sin salarios reales en minas, sembradíos y micro negocios familiares. En México, por ejemplo, casi cuatro millones de niños trabajan en la agricultura, muchos de ellos en condiciones de explotación. Este fenómeno es una práctica habitual en los países empobrecidos del orbe.

    En África subsahariana se reporta que 1 de cada 3 menores trabajan sin un salario y en jornadas de más de 12 horas. En Asia meridional unos 44 millones de niños y niñas se emplean en trabajos precarios.

    Por otra parte, la esclavitud y quienes la ejercen han focalizado también sus acciones a someter a niñas y mujeres para la explotación sexual. Se da el caso que hace un par de meses la Policía Nacional de Perú rescató 293 mujeres sometidas a la explotación sexual en aquellas tierras, otro caso reciente se dio en la Ciudad de México, donde el famoso barrio de la Merced se desarticulo una banda que mantenía virtualmente secuestrada a cerca de 60 mujeres que eran obligadas a prostituirse en jornadas de 12 horas diarias a cambio de comida y alimento, bajo la amenaza de tomar represalias si estas huían o daban arte a las autoridades. Esta nueva modalidad de esclavitud sexual crea redes internacionales para transportar a mujeres y niñas a otros continentes donde son obligadas a ejercer penosas actividades. Son transportadas por mafias que obtienen altos beneficios económicos. En datos reportados Organización Internacional del Trabajo, cada año más de tres millones de personas son víctimas de explotación sexual.

    Una referencia muy cercan da cuenta que también en el caso de México, los carteles de la droga han encontrado en el secuestro de migrantes centro americanos que atraviesan nuestro territorio una beta para obtener ganancias, ya que los someten a regímenes de esclavitud en sembradíos y cultivos de droga, o en otros casos, son entregados a dueños de campo de sembradío Norte Americanos.    

    Ante esta realidad, las Naciones Unidas desarrolló un fondo para luchar contra las formas contemporáneas de esclavitud. Ha financiado proyectos en más de 90 países alrededor del mundo. Pero los logros para erradicar este mal social se han visto opacados debido a que los recursos destinados a las naciones que solicitan este apoyo, no aterriza en políticas públicas que garanticen una lucha frontal a los grupos de esclavistas que operan al margen de la leyes locales.

    Representantes de distintas oficinas de las Naciones Unidas coinciden en señalar que sin la voluntad de los gobiernos por erradicar a estos grupos de criminales, la existencia de esclavos en el mundo y las cadenas que los apresan, dejan marcas en sus conciencias imborrables, y esos regímenes deben de desaparecer del planeta.