Columna: Desnudando a la religión y al sentimiento.

 

OFRENDAS Y DIEZMOS SIN JUSTIFICACIÓN ANTE DIOS.

Por Ángel Libertad.

Como lo hemos señalado a lo largo de esta serie de críticas sobre la religión falsa que nos esclaviza, insistiremos que los diezmos y las ofrendas son explícitamente un comercio cínico sobre el sentimiento de la fe, y diremos que solo con una conexión directa con los diferentes libros que componen la Biblia, se puede descifrar el código espiritual que permite determinar la realidad de este pensamiento doctrinal. La Biblia pues, refiere dos pactos en su definición. Un antiguo que registra toda la historia del pueblo judío y su norma, y uno nuevo para la iglesia de Cristo (tanto judíos como gentiles) con una sola argumentación basada en el amor.

Los primeros cinco libros que contiene la Escritura, son la base doctrinal de los hebreos. La Tora, ley mosaica o Pentateuco como se le conoce, comprende diez y ocho leyes específicas para normar la actividad de un pueblo que nunca quiso obedecer a Dios, y de los cuales el diezmo y la ofrenda representan su grande materialidad en maldición (Mateo 6:19-21; 1ª a Timoteo 6:9-10; Santiago 5:1-6). Por su parte el evangelio procura un sentimiento del amor en obediencia real (Mateo 22:36 al 40; Juan 15:9-10). Así que entonces diremos que ambos pactos forman parte del canon bíblico establecido.

Bien, en cuanto al diezmo diremos que el patriarca Jacob lo institucionaliza como una condición o chantaje, pudiéramos decir, a partir de una promesa (voto), después de despojar injustamente a su hermano Esaú de la primogenitura que le correspondía por consejo de su madre (Génesis capitulo 27). Dice Génesis 28:20 al 22: “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere vestido para vestir, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartare para ti” Observemos como el criterio humano puso condición a Dios, y no porque Dios lo haya deseado. La boca avara trae tropiezos.

  • diezmo
  • DIEZMOS.
  • Así que el primer pacto fue firmado en condición material, y el segundo en gracia (Génesis 22:8), por medio de la muerte de Cristo para expiar el pecado del mundo y así levantar una Iglesia libre, al descender Cristo del linaje de Judá y no de Levi, y entender, que el sacerdocio antiguo termino por la ineficacia para santificar en las obras de la ley (Hebreos 7:11-28). Por tanto, la Iglesia cristiana autentica ya no tiene nada que ver con los rudimentos humanos de la ley antigua al considerarse letra muerta y sin frutos de justicia (Romanos 7:6; 2ª a los Corintios 3:6). Jesús es el fin de la ley, dice la Biblia y por medio de El, la obediencia, y ahora todo se resume en un solo mandamiento (Mateo 22:37-40).

    Así que debemos caminar así y no conforme a filosofías judaicas establecidas en el viejo pacto (Mateo 5:17; Romanos 6:14, 10:4; Juan 3:16; Gálatas 4:21-31, 5:1-6; Tito 1:10-14, 3:9). Romanos 13:10 dice: “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor

    Bien, entendiendo este esbozo diremos que el diezmo representó siempre la decima parte de las cosechas y cría de ganado que debía ofrecerse en atención a los sacerdotes levitas para su manutención humana por causa de la ley, y nada de dinero se debía ofrecer; solo bienes en especie (Números 18:21; Nehemías 13:5). Esto debía ser así, ya que los levitas no heredaban bienes.

    Sin embargo, su ardua codicia los pone evidencia ante Dios y pierden el ministerio, y en su lugar se levanta el sacerdocio inmutable de Cristo por medio de su muerte expiatoria y en una sola confesión de fe (Jeremías 23:1-6, Ezequiel 22:26-27, 34:2-4; Miqueas 3:11; Sofonías 3:4; Mateo 23:1-39; Juan 1:12; Romanos 10:4-10; Hebreos 10:1-22). Así que la iglesia católica y las otras religiones en su adhesión obsesiva a la ley mosaica, traen adherida esa mala costumbre farisaica por defender lo que ya no es justificable (Gálatas 2:15-21, 3:10, 5:4). El sacerdocio levita esta muerto; quedo al margen. Quedo maldecida la ley en la cruz por la expiación humana de Cristo al no perfeccionar la vida moral del ser humano (Gálatas 3:13; Hebreos 7:18-19). Así que nadie se justifica por las obras de la ley (diezmos), y en ningún pasaje del nuevo testamento se advierte la obligatoriedad de dar u ofrecer el diezmo. Hebreos 7:1 al 10 tan solo indica la personalización de Cristo como Redentor.

    Así que los bienes se quedaron con sus legítimos dueños (Génesis 14:1-24). Y en cuanto a las ofrendas, el nuevo testamento difiere con el antiguo, ya que se ofrece dinero y bienes para ayudar a los necesitados en esa opción de amor practicada en la iglesia primitiva (Hechos 2:42-47, 4:32-35), y en el antiguo, carneros y ovejas en el altar para perdón de pecados, y que Dios censura al advertir una hipocresía desmedida de un pueblo sin entendimiento. Dios entonces acaba con los holocaustos; con las acciones poco espirituales de un pueblo engreído al quererse justificar en las obras de la ley (Isaías 1:11-17, 66:1-3; Oseas 6:6; Gálatas 3:10-15, 4:21-31).

    A los levitas los hecha del sacerdocio, y llama pueblo al que no era pueblo (Oseas 4:6; Romanos 9:24-26). Y es tan evidente esa verdad, que esa ayuda incondicional a pobres, viudas y huérfanos (Lucas 10:25-37) se debiera practicar en las congregaciones, pero hoy  pastores y sacerdotes quieren vivir una vida llena de ostentosidad a costa de los explotados, tal y como lo hacían los fariseos de aquel entonces. Así que Dios en tal virtud ofrece un sacerdocio nuevo y santo a todo varón casado que desee seguirlo de manera particular y sin ataduras humanas (Mateo 27:51; Juan 6:45; 1ª a los Corintios 11:3; Colosenses 2:8; Hebreos 6:29, 8:8-13, 9:11-28, 10:11-22; 1ª de Pedro 2:4-5; 1ª de Juan 2:27). 

    Vea las siguientes citas y no regale su dinero. ¡Apercíbase!

    Mateo 7:15-20, 23:23; Juan 10:7-14; Hechos 20:28-30; 1a a los Corintios 9:13-18, 2ª a los Corintios  12:14-15; 1ª a Timoteo 6:3-5; Tito 1:7-16; 2ª de Pedro 2:1-22; Judas 9-19

     

    Correo: comunimac@hotmail.com