Columna:Punto Crítico.

EN EE.UU. A LOS NIÑOS SE LES INVITA A CAMBIAR DE SEXO.

 

Por Miguel Á. Coronado.

Hace tres meses observe en la pagina Web de BBC Mundo este curioso  encabezado, y lo califico así, porque no se si sea técnicamente posible persuadir a un niño a cambiar de sexo. El articulista señalaba en su nota que las investigaciones recientes aducen la necesidad por el cambio para que el niño que manifiesta esta inclinación temprana no sufra en su desarrollo emocional ulterior. No obstante, ¿es posible hablar en ese sentido para corregir un problema cuyo origen yace en la conciencia? ¿No hay una cura cierta desde un punto de vista psicoterapeuta que permita acotar el problema?

Pues no. Los investigadores señalan que no han encontrado la causa psíquica de este mal. Aunque bien se debiera evaluar el problema como cualquier otra obsesión humana que se cura con un verdadero plan mental que haga despertar la conciencia en su real dimensión. Es cierto, somos parte de una imperfección humana, pero no debemos cruzarnos de brazos y dejar que la ciencia corrija adversamente lo que es un problema mental definido. Nuestra cultura liberal tan extremada nos ha atrapado; nos ha esclavizado a patrones científicos irreflexivos para mantenernos en una altivez insensata, porque una cosa es la ciencia, y otra la conciencia de las cosas.

  • cambio
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  • Una es para vivir mejor, y otra para reflexionar sobre nuestro instinto humano. Esas vicisitudes negativas en el clima social nos degradan y nos dejan sin reflexión autónoma; sin discernir el entorno. Nos obligan a engrosar la norma jurídica para legislar un patrón social diferente que desintegra la unidad cognoscitiva. En China por ejemplo, a los legisladores se les hace fácil detener la densidad de población con solo aplicar una política racista sin principios éticos sobre el nacimiento de niñas, lo cual detona otro problema, y véalo en perspectiva. Habrá más hombres que niñas en ese país. Así que por igual esta descabellado el cambio de sexo.

    Es decir, se cura un extremo y se agranda otro, y que audacia la nuestra en esa pretensión. Con este movimiento sugerente se corre el riesgo de que la densidad de población aumente en el caso concreto de niñas por el deseo de los niños de cambiar de sexo, dejando a uno de esos extremos en desproporción evidente y en un enorme desequilibrio en el terreno emocional. Ahora por igual, la razón se agranda en el mismo sentido si no todos desean y acceden a la intervención quirúrgica; si desean vivir libremente la transexualidad o el homosexualismo. Esto sin duda altera patrones políticos, y obliga ha empoderar a uno de los extremos.

    Por tanto, el legislador debe tomar en cuenta esta situación social a fin de no contrariar ciertos derechos humanos y no mantener una incertidumbre jurídica de identificación humana de “si es o no es” Lo mejor es que se legisle en un sentido moral profundo, a fin de no alterar la psique social. No obstante como lo dijimos en su momento, hay solución a todo problema de conducta humana. Basta con someter nuestra vida a una autoridad moral y autónoma que ayude a discernir los desequilibrios emocionales de cada individuo para que la mente entre en contacto realmente con el cuerpo que realmente habita.

    Los investigadores de las ciencias de comportamiento debieran atender el problema desde este punto de vista más espiritual y no navegar a la deriva en nuestras emociones, ya que no es sensato señalar que estas curas impropias de la ciencia, sean la medida exacta y la solución a los problemas de identidad humana. En el mundo animal se dan anomalías, y lo admitimos, pero en el ser humano existe una mente diferente, reflexiva y discernidora, y no es natural que cavile así, a pesar de que seamos homínidos. Así que no estamos justificados para enrarecer nuestra ciencia; los animales si por el rol que les toca realizar. No son cognoscitivos. Carecen de reflexión entre el bien y el mal por los parámetros marcados de la creación, y no con esto tratamos de menospreciarlos; no es el propósito, pero si reflexionar sobre nuestra quehacer humano. Meditar en lo que Dios creo y sus propósitos.

    Correo: mcorona94@hotmail.com