Opinión.

AMLO Y LAS LACRAS DE LA POLÍTICA

 

 

Por Martín Carlos Ramales Osorio.

  • Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente (San Mateo 9: 16 y 17)

Andrés Manuel López Obrador, más popularmente conocido como “el peje”, se ha presentado como el candidato de los pobres, como el único con voluntad y solvencia moral para enderezar el rumbo del país, que en mal momento priístas y panistas se encargaron de torcer en beneficio de la clase política, y de un capital tanto nacional como internacional sumamente voraz y perverso. Obviamente, con la clase política puesta al servicio de los intereses del gran capital financiero e industrial transnacional que hoy gobierna al mundo, tanto en el área de los negocios como en el área de las políticas económicas a implementar por dizque gobiernos de países soberanos.

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  • Andrés Manuel López Obrador, el único candidato con voluntad y solvencia moral para enderezar el rumbo del país.
  • Sea como sea, a estas alturas el país está sumamente descompuesto, tan descompuesto como lo están sus mismos políticos que lo conducen. Una bola de inexpertos, incapaces y corruptos. Pero definitivamente que los panistas están mucho peor. En menos de doce años se han hecho tan corruptos, autoritarios y prepotentes como los mismos priístas, que a estas alturas ya los deben envidiar. Ellos (los priístas) aprendieron malas mañas en 71 años de mal gobernar a un país que hoy en día agoniza en medio de la corrupción, de la pobreza, de las profundas desigualdades sociales y regionales, del desempleo y de la inseguridad en las calles que nos tiene el alma puesta en vilo. Dios nos agarre confesados si de pronto, al salir de casa para ir al trabajo o a cualquier otro lugar, nos vemos en medio de una feroz balacera entre policías y ladrones, que para el caso son lo mismo.

    Los ladrones mayores habitan en Los Pinos, Bucareli y en otros lugares en los que se ejerce el poder a favor de los barones del dinero y en contra de la clase trabajadora que sostiene a este país, o a lo que queda de él. López Obrador propone acabar con el status quo imperante: sanear económica, política, social, moral y emocionalmente a un país casi hecho trizas por obra y gracia del neoliberalismo, y de tanto político vividor y oportunista, como muchos que rodean al mismísimo Andrés Manuel López Obrador: los Carlos Navarrete, los Jesús Zambrano, los Pedro Silva (un político oportunista originario de Huajuapan de León, Oaxaca, que recién renunció al gabinete de Gabino Cué, en el que detentaba la titularidad del Consejo del Transporte, para buscar una senaduría; bien se sabe que es compadre del ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz) y tutti quanti de la misma cepa y calaña.  

    Las intenciones de AMLO son buenas, no así la gente de la que se rodea. Ha dicho López Obrador que de ganar la Presidencia de la República en 2012, llamará a colaborar en gobernación a Marcelo Ebrard Casaubón y en la SEP a Juan Ramón de la Fuente. Nada más ni nada menos que a dos connotados ex priístas. El primero, El Carnal Marcelo, como despectivamente se refieren los chilangos y defeños al todavía jefe de gobierno de la capital del país, fue colaborador del innombrable, quién no lo recuerda (al parecer, solamente López Obrador ha olvidado que Marcelo Ebrard prestó sus servicios a nada más ni nada menos que a su adversario más acérrimo: Carlos Salinas de Gortari).

    Por si fuera poco, hace no mucho tiempo que El Carnal Marcelo dio muestras de su vocación autoritaria priísta de ejercer el poder: reprimió severamente a trabajadores de Mexicana de Aviación que se manifestaban a las afueras de la SCT. El segundo, El Barbas Juan Ramón, colaboró en el gabinete del represor de los zapatistas y autor intelectual de la masacre de Acteal y hoy sentado en el banquillo de los acusados, nada más ni nada menos que de Ernesto Zedillo Ponce de León.

    Ya nos imaginamos a López Obrador gobernando al país con gente como Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, Porfirio Muñoz Ledo, Jesús Zambrano, Carlos Navarrete, Pedro Silva Salazar y tantos otros políticos corruptos, vividores y oportunistas. Con tanta lacra, AMLO difícilmente sacará al país del atolladero en que lo sumieron los priístas y los panistas. Dios nos agarre confesados con tales políticos camuflados de progresistas. Verdaderos lobos con piel de oveja. O como rezan las sagradas escrituras en el nuevo testamento: Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos (San Mateo 7: 16-18).