Opinión.

AMLO Y LA REACTIVACIÓN DE LA ECONOMÍA.

 

Por Martín Carlos Ramales Osorio.

Leemos en La Jornada en su edición electrónica del viernes 6 de enero del año que recién comienza, la propuesta de López Obrador para enfrentar la violencia y el avance del crimen organizado: en vez de más ejército y policías en las calles, la reactivación de la economía para brindar oportunidades de empleo a los 700 mil jóvenes que cada año se quedan sin ingresar al mercado laboral, para de esa manera alejarlos de sus deseos de emigrar hacia el vecino país del norte, cada vez más hostil a la recepción de migrantes provenientes de su vecino del sur, como a las tentaciones que a muchos de ellos les brinda el crimen organizado en sus vertientes de narcotráfico, secuestro, trata de blancas y robo de vehículos y casas-habitación.

Definitivamente que la propuesta de López Obrador es sumamente inteligente, intuitiva y de sentido común: el avance del crimen organizado y la consecuente violencia desatada por éste, guarda estrecha relación con las insensibles políticas neoliberales que se inauguran con Miguel de la Madrid (1982-1988) y que se profundizan con Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), Vicente Fox Quesada (2000-2006) y Felipe Calderón Hinojosa (2006-2011, y este año que le queda para postrar definitivamente al país; el verdadero peligró para México resultó ser Felipe Calderón más bien que López Obrador). Por tanto, PRI y PAN han significado lo mismo para el país durante los últimos 30 años.  

  • amlo
  • La propuesta económica de López Obrador es sumamente inteligente, intuitiva y de sentido común.
  • Políticas neoliberales consistentes en fuertes restricciones fiscales, monetarias y del tipo de cambio, así como en privatizaciones indiscriminadas y en una apertura comercial y financiera de las fronteras nacionales a ultranza. Las fuertes restricciones fiscales, monetarias y del tipo de cambio han frenado significativamente el crecimiento de la demanda agregada y, por tanto, el crecimiento de la economía nacional; por lo que nuestra economía no solamente no ha generado empleos, sino que más bien ha perdido fuentes de trabajo otrora tan importantes para el desarrollo socioeconómico del país.

    La apertura comercial, por su parte, ha dejado al país sin campo y sin industria y, por tanto, sin fuentes de trabajo para muchos jóvenes que año tras año egresan de las universidades del país y que se incorporan a un mercado laboral inexistente por la desaparición de muchas empresas nacionales manufactureras y agropecuarias: hay oferta de trabajo por parte de los jóvenes pero no hay demanda por parte de las empresas porque muchas de ellas han desaparecido y las que quedan venden poco.

    A su vez, la apertura financiera, de la mano de la política de privatizaciones de profundo contenido neoliberal, ha dejado el sistema financiero del país, principalmente al sistema bancario, en manos de poderosos corporativos transnacionales que ningún interés muestran por financiar las nuevas inversiones de crecimiento económico que el país requiere con bastante urgencia para generar empleos.

    A partir del análisis anterior, queda de relieve la enorme importancia, pertinencia y sensatez de la propuesta que López Obrador ha planteado ante un grupo de empresarios comandados por Alfonso Romo y Francisco Córdova; que seguramente deben estar preocupados por el clima de inseguridad que priva en el país, por las severas medidas de contención de la demanda agregada, por el desmantelamiento del campo y de la industria nacionales, y por la entrega de valiosos activos de la nación (la banca, la minería, el petróleo y la electricidad) a corporaciones transnacionales extranjeras, políticas todas ellas que en nada favorecen a los negocios en los que invierten.

    Resulta crucial, en consecuencia, inaugurar una nueva etapa en la vida económica, financiera, política y social del país. De entrada, sin embargo, urge cambiar el actual modelo económico generador de estancamiento económico, de desempleo, de pobreza (al respecto, en uno de sus estudios el Banco Mundial establece que entre 2006 y 2011 el PIB por habitante de México se contrajo en 1.3 por ciento, por lo que el crecimiento absoluto de la economía mexicana no se ha expresado en reducciones de la pobreza como las ocurridas en otras naciones del continente, en especial las del Cono Sur, La Jornada Edición Electrónica 07/01/2012), de profundas desigualdades sociales y regionales, y de delincuencia y violencia. Ojalá que AMLO se sepa rodear de hombres honestos y sabios para conducir por el camino correcto a la nación mexicana, si es que los poderosos grupos que actualmente se benefician del status quo imperante le permiten llegar a la Presidencia de la República. 2012 es un año crucial para los mexicanos que anhelamos mejores derroteros para el país.