TRATO DISCRIMINATORIO EN HOSPITALES DE LA MIXTECA.

 

Por Guadalupe Gómez / APIM.

Huajuapan de León Oax.- De nada sirve que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establezca recomendaciones para que los ciudadanos de cada nación gocen de un grado máximo de salud, a pesar de que la salud es un derecho humano que todo Estado debe procurar otorgar a los individuos, sin distinción de raza, religión, ideologías política, condición económica o social. Lamentablemente en nuestra región de la Mixteca, no se cuenta con esa igualdad en la prestación de servicios en materia de salud, ya sea por el abandono de las autoridades del gobierno del estatal o federal para habilitar la infraestructura necesaria y contar con el cuadro básico de medicinas, o debido por la negligencia de los medios y personal administrativo que existen en cada una de las clínicas o casas de salud diseminadas por toda la región. A pesar de que el bombardeo de publicidad oficial maximiza sus logros en políticas de salud.   

Frente a esta realidad, cientos de personas viven diariamente tratos vejatorios por parte del personal que laboran en hospitales del IMSS, ISSSTE o Secretaria de Salud, actitudes que marcan una conducta de estos trabajadores en acciones actos discriminatorios que se traducen objetivamente en malos tratos, exclusión, segregación o  algunos casos preferencias de unos pacientes por otros.

  • HOS
  • Cientos de personas viven diariamente tratos vejatorios por parte del personal que laboran en hospitales del IMSS, ISSSTE o Secretaria de Salud.
  • Parecería ser que el ser pobre, tener rasgos indígenas u oler mal, en esas dependencias su personal les niega el servicio o los limita para recibir un buen trato. Sin embargo, muchos de los usuarios o derechohabientes de estos hospitales prefieren aguantar este trato debido a que las autoridades que en teoría deberían de vigilar y procurar erradicar estos tratos discriminatorios, estén más preocupados por  las frivolidades de las noches anteriores que atender estos actos de segregación. Es por eso que usuarios prefieren callar porque si no, en otras ocasiones no los atienden o les niegan el cuadro de medicinas.

    En este sentido, casos como el de la señora Leonor Martínez, vecina de la Colonia La Merced de esta ciudad, indicó que es lamentable que los mismos médicos, enfermeras o trabajadoras sociales no demuestran su vocación profesional debido al que el trato hacia el paciente nos es el mismo: “…en algunas ocasiones por necesidad y falta de dinero, tengo que acudir a este hospital a consulta, desde la recepción de los carnets, las trabajadoras sociales le gritan a uno, luego no están en su lugares y hay que buscarlas para que lo anoten en una lista. En otras ocasiones, en las listas les apartan lugares a sus conocidos y lo anotan a uno hasta el último. Me ha tocado que cuando el medico lo atiende a uno, y por la premura del tiempo, solo con verle a uno por unos instantes, sin hacer el valoración, lo rectan a uno así de rápido.”,  refirió nuestra entrevistada.

    De igual forma, pacientes entrevistados en la sala de urgencias de El hospital general regional “Pilar Sánchez Villavicencio” provenientes de diversos puntos de  la región y de denunciaron un trato déspota, denigrante y discriminatorio por parte del personal de esa institución.

    Por su parte, Antonio López Aldaz, originario de  Amatitlan, dijo que acudió a este hospital para que le atendieran a su pequeño hijo que presentaba un fuerte vomito que se presento de forma persistente por varios días, y mencionó que primeramente al llegar a esta institución de salud lo atendió una trabajadora social, quien le dijo que se tenia que esperar porque existían casos de mayor gravedad que deberían ser atendidos antes, y que por mientras debería esperar en la sala de esperas hasta que hubiera un medico disponible, situación que no fue cierto, señala nuestro entrevistado, ya que una señora que llego después para ser atendida y no veía muy grave; reclame a la trabajadora social y le pregunte por qué no le daban el servicio a mi hijo y a esa señora si, la trabajadora social no contesto, según narra el señor López Aldaz.

    Finalmente, cabe señalar que este medio de comunicación estuvo presente desde 6:00 am del pasado martes en la sala de espera de urgencias para valorar y contabilizar el tiempo promedio que un paciente tarda desde que llega a la recepción hasta que sale de la consulta y le surten las medicinas. Y el tiempo promedio fue de 6 horas para ser atendido y el trato hacia los mismos fue descortés, indiferente y prepotente.