LA SEGUNDA TORRE: RECONSTRUCCIÓN DE LO HISTÓRICO.

 

Por Ramón John/APIM.

San Juan Diquiyú, Tezoatlán de Segura y Luna, Oax.- Tuvieron que pasar cerca de doscientos ochenta años para que la iglesia católica de la comunidad de San Juan Diquiyú viera concluida su segunda torre, ya que según un documento en propiedad de la localidad  señala como fecha de edificación el año de 1728, así mismo en el cáliz que existe en la iglesia también contiene la misma fecha.

En el techo un gallo forjado en metal que indica la dirección del viento, indica el dato de su probable conclusión, 1857, en plena época de la efervescencia de la Reforma donde se instituye la separación entre el Estado y la Iglesia católica, que por cierto en esta comunidad aún se mantienen los vínculos entre los cargos cívico-religiosos como muchas en la Mixteca y en Oaxaca donde los usos y costumbres forman la base socio-cultural de las comunidades.

En el pasado mes de agosto concluyó la construcción de la segunda torre del templo local, precisamente en la víspera de la fiesta de San Juan Bautista, gracias al apoyo económico de los migrantes radicados en los Estados Unidos, que osciló entre cuatrocientos mil pesos.

  • torre
  • Iglesia de la comunidad de San Juan Diquiyú.
  • Si bien se puede catalogar el templo como patrimonio histórico, también destaca el hecho de que se trató de respetar la simetría, además de que el estilo y el material fueran lo más idéntico posible a lo que contiene la estructura original, pues ahora se nota la más reciente edificación en cuanto al color de la piedra, más claro sin el paso de los siglos. A la reciente estructura se agregan cuatro relojes que con su repique indican cada una de las veinticuatro horas del día, siendo el las noches más apreciada esa vista con la luz que despiden para indicar en donde se encuentran las manecillas de los citados relojes.

    La reconstrucción de templos católicos en la Mixteca no es un una actividad asilada, muchas comunidades buscan conservar sus iglesias católicas ya sea proporcionando mantenimiento, arreglando fisuras, desperfectos o pintando interiores y exteriores; otra forma de mantenerlas vigentes es reconstruir alguna sección, como lo es en el caso de San Juan Diquiyú, que no altera en gran medida la construcción original, por el contrario ante la carencia de recursos económicos para mantener en óptimas condiciones estas construcciones, la aportación de la comunidad se vuelve fundamental con el fin de que estos inmuebles continúen utilizándose para el fin en que fueron creados.

    Otro caso similar de reconstrucción, es la iglesia del municipio de Santa Lucía Monteverde –del distrito de Putla-, que tras algunos años –entre 1999 y 2002- concluyó la bóveda de su templo no sin quedar exento del halo de misticismo que rodean estas obras dentro del ideario popular, como es el de señalar que por diversas cuestiones no se podía trabajar, ya sea porque lo construido “no quedaba bien”, o porque era necesario algún tipo de “presente” para agradar a la divinidad. Cierto o falso, en el caso de San Juan Diquiyú la conclusión de la segunda torre es la reconstrucción de lo histórico para continuar en pie los años y las décadas que se avecinan.