• Negligencia médica en Huajuapan, Oaxaca.

 

SALUD POR EL ÉXITO DE LA GESTIÓN.

 

 

Por Perseo Rosales Reyes /APIM.

A quién le interesa que un cuarto infante haya nacido en suelo oaxaqueño? Nos interesa a todos los que estamos preocupados por la calidad de los servicios públicos, en particular cuando tales servicios dejan de contribuir al bienestar de las personas y ponen en riesgo su integridad. Y es que literalmente por cuarta ocasión una mujer oaxaqueña dio a luz en el insalubre suelo de la calle, ya sea por inacción o por omisión, el personal médico del Hospital General “Pilar Sánchez Villavicencio” de Huajuapan de León, no le proporcionó la atención necesaria de un parto, evidenciando en tal suceso una serie decisiones y actitudes que deben calificarse como UNA NEGLIGENCIA TOTAL.

Por este nuevo escándalo en menos de un año, considero que si en los hospitales oaxaqueños EL PERSONAL MÉDICO O PARAMÉDICO que debe atender las urgencias no tiene ni una pizca de sentido común, si no emplea el criterio para proporcionar la asistencia en casos donde la emergencia está implícita, entonces se debe proceder con la fuerza del derecho, quizás ENJUICIANDOLOS, acaso RETIRÁNDOLES la cedula profesional o al menos SUSPENDIENDOLOS, hasta hacerles entender que la salud no es una palabra, no es un concepto, no es un argumento político.

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  • Negligencia médica en Huajuapan, Oaxaca.
  • La salud es una condición insustituible de la vida y ninguna actitud, proceso o decisión debe revertirla o modificarla; no le pidamos al personal médico entender que la Organización Mundial de la Salud -cada vez que hay una reforma o adecuación en las leyes de los países- sostiene que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social del individuo y que puede ser alterado, principalmente por la manifestación de afecciones o enfermedades, pero también por omitir acciones preventivas; tampoco le pidamos entender que según el artículo cuarto constitucional, “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud” y que un conjunto de instituciones públicas y privadas de este país, autorizadas por su dotación de infraestructura, por un conjunto de procesos, con una cuantía de insumos y con una plantilla de trabajadores, especialmente del servicio médico, se encargan continuamente de esa protección a la salud; pero si sería una obligación que el personal médico entienda y le quede claro que todo mexicano trata de RESTABLECER SU SALUD y sin importar su condición social, económica y con mayor razón si procede de un grupo altamente vulnerable –como ha sido en los 4 casos sucedidos-, debe RECIBIR ATENCIÓN MÉDICA INMEDIATAMENTE cada vez que su vida, su integridad o sus órganos están en riesgo.

    Y ante toda esta problemática que ha desnudado la pobreza moral, administrativa y médica de los hospitales oaxaqueños ¿Por qué no han cesado, ni se les han fincado responsabilidades a los dirigentes oaxaqueños del sector? ¿Qué está haciendo el congreso local para legislar en favor de la salud de los oaxaqueños? Un tal Germán Tenorio y otro tipo de nombre Maurilio Mayoral, que FINGEN SIENDO SECRETARIO Y SUBSECRETARIO DE SALUD, ya deberían estar sentados al menos frente a la contraloría estatal declarando sobre hechos similares ocurridos en cuatro distintos momentos de su inepta administración. Posiblemente el Gobernador Gabino Cué no esté interesado en remover a tales personajes dándole la razón a sus críticos de que ejerce el poder estatal rodeado de corruptos y oportunistas, en esta caso, tanto el secretario como el subsecretario se saldrán con la suya y podrán irse tranquilamente a brindar, a decir ¡Salud… por el éxito de la gestión!