MUJERES POLICÍAS, EJEMPLO DE COMPROMISO POR LA MIXTECA.

Por Ricardo García J. & Rubí López/APIM.

HUAJUAPAN DE LEÓN, OAX. (16/12/12).- No hace más de 20 años que la mujer se ha incorporando al cuerpo seguridad publica del estado, su ingreso a esta corporación ha sido más por la presión de los cambios sociales y cultuales que han promovido la importancia que tiene el respeto a la condición de género que por la buena voluntad de las admiraciones  estatales. La igualdad de género entre hombres y mujeres sigue siendo todavía una utopía muy lejana en esta región mixteca, y es que el estigma socio-cultural existente en esta parte de la republica mexicana ha definido que muchas de las actividades y trabajos sean exclusivos para el género  masculino.

Desempeñar la actividad de policía no es una tarea fácil, y serlo como mujer implica un esfuerzo extra que tiene que ver con una lucha permanente contra los estigmas sociales y culturales. El ser mujer policía requiere por un lado temple, coraje y valentía para su desempeño, sobretodo cuando se tratar con la gente, y por el otro, poseer un carácter y vocación para imponer autoridad en circunstancias adversas cuando del deber se trata, además quienes desempeñamos este trabajo debemos contar con una buena condición física para perseguir y enfrentar a los delincuentes cuando se requiera la utilización de la fuerza física, así lo indicó Laura Aguilar Montes, integrante del cuerpo de Policía Preventiva Estatal con sede en Huajuapan.

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  • La agente indicó que dentro de la policía prácticamente no existen diferencias entre hombres y mujeres ya que el trabajo y el riesgo es prácticamente igual para todos, refirió que: "… existen desventajas de fuerza física, que nosotras la compensamos con inteligencia y un sexto sentido que tememos desarrollado para prever alguna situación de peligro, por lo cual, los hombres nos ven como competencia por contar con este otro sentido, porque saben que somos buenas en nuestro trabajo…”, señaló la oficial.

    Laura Aguilar manifestó: “La verdad es que yo sólo tengo 30 años, pero cuando entré a la corporación tenía 25. La inquietud de ser policía me nació cuando tenía 23 años. Puedo decir que para las mujeres de mi generación han sido mucho más fácil el desempeñar esta actividad que otras profesiones porque sigue existiendo un machismo y marginación hacia nosotras. Pero yo elegí esta actividad que me gusta. No entre por necesidad sino por gusto”, señaló.

    La policía señala: “Hace 20 años creo que era muy difícil que una mujer se incorporara a la dependencia, de repente en muchos trabajos hasta entonces considerados de hombres, se empezó aceptar a las mujeres con más naturalidad. Creo que las nuevas generaciones de mujeres tienen más garantías de ser aceptadas en cualquier trabajo ¡claro! no en todos los casos, porque sigue existiendo esa cultura machista. Pero se comienza a observar un cambio gradual que nos ha ido beneficiando… ”.

    Expresó que por ser mujeres policías no tiene privilegios que las pruebas en los exámenes a los que son sometidos todo el personal son las mismas para todos, lo que es diferente son las puntuaciones mínimas y máximas de algunas pruebas físicas, algo que no me parece nada mal, ya que muchas veces la fuerza y resistencia de una mujer puede no ser igual a las de un hombre. Ciertamente que hay compañeros varones que dicen que esto en una ventaja, pero no, sino que tengan en cuenta que físicamente somos diferentes y esto no tiene que ser algo negativo, pues no corresponde a un acto de desigualdad sino de adaptación a una realidad.”, indicó.

    Laura Aguilar comentó que su estancia en esta corporación: “… jamás he tenido un problema grave por ser mujer ni con los ciudadanos ni con los que han sido mis compañeros…”. Sin embargo, señala, “hay ciertos aspectos más pragmáticos que si han influenciado, el desempeño de su labor, como el hecho de haber tenido que participar en la mayoría de actuaciones policiacas precisamente por haber sido la única mujer que estaba de servicio en esos momentos”, señaló. A lo cual refiere: “… lo que no me desagrada en absoluto, pero sí considero que se debió más a la necesidad de una figura femenina en los operativos porque no habíamos más mujeres policías que ayudaran a los compañeros.”.

    Agregó que debido al tipo de trabajo que desempeña, no ha existe ningún cambio de actitud en su hogar ni con su pareja de vida. Indicó que: “… si bien es cierto que a diferencia de los hombres, las mujeres enfrentamos el problema de la doble jornada de trabajo, aparte de realizar la actividad como policías, también tenemos que desempeñar el trabajo en nuestros hogares, por un lado, y el cuidado de nuestros hijos, todos estos aspectos son vistos y ponderados por mi familia, aunque debo señalar con sinceridad que la vida de una madre policía es difícil, sobre todo cuando una extraña a sus hijos, pero se compensa con el apoyo de la pareja.”.
    Afirmó que en la situación económica que vive en su hogar no ha tenido problemas fuertes ya que su esposo también trabaja y entre los dos llevan el sustento de la familia y los gastos de la casa se dividen en partes iguales.

    Enfatizo que con los delincuentes si ha tenido algunas fricciones ya que a veces por estar ebrios les faltan al respeto por ser mujer; pero es cuando ella tiene que alzar la voz y armarse de valor para controlar la situación.

    Afirmo que en ninguna ocasión se ha sentido presionada en su trabajo, sin embargo, los obstáculos principales al cumplir su función son las creencias fuertemente arraigadas y actitudes estereotipadas hacia las mujeres, aun cuando ocupan cargos de autoridad y responsabilidad, muchos varones no valoran ni reconocen el trabajo de la mujer policía, pese a ello responden de acuerdo a las expectativas de la sociedad y en especial de sus  colegas masculinos, manifestó.

    La uniformada recuerda que su primera acción de policía: “… iba con mi compañero en una patrulla y unas personas nos hicieron señas de que algo estaba ocurriendo en una casa habitación, luego vieron salir a un hombre y su compañero bajó de la patrulla y lo detuvo una calle después. Simultáneamente una persona que se localizaba también sobre esa calle me hizo una señal de que otro delincuente armado se encontraba en el interior, a lo que  tome las precauciones necesarias y entre al lugar, donde vi a un hombre de sudadera gris con capucha y lentes oscuros, el cual tenía a las personas boca abajo en el piso. Acto seguido me cubrí y arme un perímetro de defensa y acto seguido pedí ayuda y mi compañero que y había sujetado al otro individuo y procedimos contra este delincuente indicándole que se tirara al piso, y le pusimos las esposas. En seguida preguntamos si había heridos, a lo cual las personas que se encontraban ahí respondieron que no, esa fue mi primera experiencia fuerte.” Señaló la agente.

    Finalmente Laura Aguilar Montes comentó que ser mujer policía es como cualquier otra profesión que tiene sus riesgos pero que disfruta su actividad gracias al apoyo de su familia y compañeros de trabajo. Exhorto a las mujeres de esta ciudad a que se atrevan a realizar sus sueños, que no dejen de realizarse como trabajadoras y luchen por sus derechos.