Entrevista.

  • La tenaz lucha de una mujer por alcanzar el sueño de ser cantante

 

JIMENA; UNA VOZ QUE VIENE DEL SUR

 

Por Eduardo Cruz Silva/APIM.

Huajuapan, Oax.- Tiene 28 años de edad, toca 10 instrumentos musicales y canta, es originaria de Zacatipa uno de los poblados más pobres de la Montaña Alta de  Guerrero y sueña algún día ser como la intérprete de origen mixteco Lila Downs, su nombre es Jimena Espindola Tapia.

Esta joven estudió, con pocos recursos, en  la Escuela Municipal de Bellas Artes del estado de Veracruz. Durante tres días de la semana da  clases de solfeo y enseña la ejecución de varios instrumentos musicales  de manera gratuita a niños y niñas de Xochihuehuetlán, Guerrero.

Mientras que otros cuatro días a la semana canta en las calles del municipio mixteco de  Huajuapan, Oaxaca, para ganarse la vida y apoyar a su padre y madre de origen mixteco, quienes casi  no hablan español, cuenta Jimena.

De menuda figura, tez morena y un cabello negro como la noche, Jimena cuenta que ante la imposibilidad de sus padres por ofrecerle estudios, a la edad de 12 años fue adoptada de manera informal por una profesora que le ayudó a concluir sus estudios primarios y secundarios en Xalpatlahuac, Guerrero  municipio al que pertenece.

Jimena

Jimena Espindola Tapia, el persistencia de ser cantante.

Al concluir sus estudios de nivel secundario, sin recursos económicos y con poco dominio del español solicitó su ingreso al Conservatorio Nacional de Música, pero fue rechazada.

En casa de sus padres, Jimena se desesperaba por seguir estudiando y sin darse por vencida, buscó opciones para estudiar música y con unos pocos pesos en la bolsa y dos o tres mudas de ropa, pidió la bendición de sus padres y antes de cumplir los 18 años se enfiló  al Puerto de Veracruz para inscribirse en la Escuela Municipal de Bellas Artes, en donde para sufragar su colegiatura de mil 200 pesos mensuales, más  tres mil pesos de hospedaje trabajó como ayudante de cocina.

A tres años de haber egresado de la Escuela Municipal de Bellas Artes, donde se formó musicalmente, por fin logró obtener una beca que  alivió  su precaria situación económica.

Ella recuerda que durante su estancia en Veracruz, fue víctima de discriminación, constantes burlas y humillaciones de sus compañeros por hablar mal el español, pero ello le ayudó a forjar un carácter indomable que sirvió para hacerse un juramento: triunfar tarde o temprano y tener una carrera artística, emulando los pasos de la reconocida interprete de origen mixteco Lila Downs, de quien se confiesa admiradora.

Seis años completaron una formación musical que hoy le permite la ejecución de varios instrumentos  entre ellos: Violín, Piano, Trompeta, Violonchelo, Oboe, Bandolina, Piánica, Armónica y su inseparable guitarra. Tras una breve estancia como chelista de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Veracruz, regresó a su pueblo para hacer su servicio social.

La sureña

En ese lugar, por el lapso de tres años se le encomendó hacerse cargo de un grupo de niños del DIF municipal a quienes da clases de solfeo con el fin crear  una rondalla. De los 2 mil 500 pesos que obtenía mensualmente de compensación por su servicio, ahorró lo más que pudo  para cumplir el objetivo de grabar un disco con pistas en el género de banda en un  estudio de grabación ubicado en la Ciudad de Huajuapan.

La producción de su disco tuvo un costo de 65 mil pesos  y un tiraje mil copias, ese fue su primer paso  por convertirse en cantante profesional. Jimena Espindola Tapia daba inicio a una nueva metamorfosis y en honor a su origen empezó a recibir el mote de “La Sureña”.

Jimena cuenta que a principios del presente año al visitar a un familiar en la Ciudad de Huajuapan,  recibió la sugerencia de cantar en restaurantes o fondas para obtener un ingreso ya que a pesar de dar clases de música 3 días a la semana en la comunidad e Xochihuehuetán Guerrero, lo hace sin remuneración alguna.

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Jimena recorre las calles de Huajuapan cantando en lugares públicos para subsistir.

Sin pensarlo dos veces y ante sus apuros económicos, se dio a la tarea de copiar en una libreta canciones que han sido éxitos del genero ranchero y de banda, las ensayó con una vieja guitarra y un día domingo se fue a unos puestos de barbacoa en la Ciudad de Huajuapan a cantar.

“Ese día canté desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde y me gané 800 pesos de propinas, vi que es negocio y a partir de  entonces 4 días a la semana me dedico a cantar en restaurantes, fondas y en la calle en donde me gano de 500 a 600 pesos por día” refiere Espindola Tapia con una sonrisa.

Sin embargo, reconoce que  le gustaría recibir la asesoría de un maestro de canto que le ayudara a definir el género musical al cual dedicarse, tomando en consideración su tono y timbre de voz, “por ahora canto hasta cumbias por ganarme un dinero y ayudar a mis padres” pues a pesar de tener otros siete hermanos ella los sostiene –señala.

El sueño

Mientras tanto, de jueves a domingo, Jimena recorre las calles de Huajuapan cantando en lugares públicos para subsistir y por las noches pernocta en un pequeño cuartito que le presta el integrante de una banda musical local y en donde aprovecha el tiempo para traducir canciones al mixteco, pues tiene la idea de poder ofrecer una actuación cantando en su lengua materna.

“Tal vez por hablar mixteco –dice- también se me facilita cantar en italiano (el cual lo a ha aprendido de manera autodidacta) y estoy intentando el jazz,  pero quiero que alguien me ayude a definir el genero que mejor se acomoda a mi voz, pues me gustaría tener algún día la trascendencia que tienen cantantes como Lila Downs o Susana Harp,…lo tengo que lograr, quiero ser cantante profesional”.

Se le humedecen los ojos al recordar  que en su infancia, por la pobreza  de sus padres nunca supo lo que fue un festejo de cumpleaños y jamás sus manos tocaron una anhelada muñeca el Día de Reyes o en alguna otra celebración, sólo su gusto por la música le restó importancia a esos momentos y ahora son la fortaleza en su deseo por trascender.

Por ahora, Jimena mantiene el afán de darse a conocer, cantar en fiestas y esporádicamente se incorpora a una banda musical de la comunidad de Chilapa de Díaz, también ubicada en la región mixteca de Oaxaca.

Jimena todas las semanas recorre en camión cinco horas por carreteras de terracería para llevar a sus padres un poco de dinero y dar sus clases de solfeo a los niños, aunque también lo hace para seguir alimentando su sueño: En un día no muy lejano ser una cantante reconocida y que su trabajo sea remunerado como cualquier otra profesión.

 

educruzsilva@hotmail.com