• Adriana, una istmeña tejedora de sueños

EL TEJIDO Y BORDADO DE TELAS CONVERTIDO EN ARTE.

 

Por Eduardo Cruz Silva /APIM.

Mujer polifacética, que lo mismo ha representado a la delegación del Istmo de Tehuantepec en las fiestas de la Guelaguetza, empresaria, narradora de cuentos, Adriana Ramón Guzmán, guarda un don más; el de tejer y bordar telas con una maestría y belleza que sus creaciones sobrepasan los  linderos del arte.

Egresada de la carrera de administración de empresas, Adriana ha llevado el arte de tejer huipiles y trajes istmeños a otra dimensión. Sus trabajos le van valido reconocimientos estatales e internacionales por su calidad y belleza y  le han permitido solidificar su propio proyecto artesanal denominado “Tejiendo Sueños” del cual dice son creaciones “con mi toque personal, expresando en cada uno de mis lienzos los sueños e ilusiones de un mundo tan maravilloso”.

Originaria de San Jerónimo Ixtepec,  fue gracias a la enseñanza de su abuela Gloria Ordaz, que sus manos aprendieron a plasmar en lienzos y telas bordados de su creación que aunque guardan el sello típico de los tejidos istmeños, no son comunes  pues los suyos tienen un toque especial que los hace únicos,  inigualables y ahora ya muy cotizados.

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  • Sobre su biografía cuenta: “solo que me gustaría darle honor a Asunción Ixtaltepec y a Juchitán, yo efectivamente nací en Ixtepec pero me registraron en Ixtaltepec donde viví 11 años,  de ahí me vine a vivir a Juchitán, aquí  terminé por convencerme de que las expresiones  nuestras de arte como parte de la cultura era lo que yo quería hacer de mi vida”.

    Adriana no podía cumplir su más grande sueño de bailar representando dignamente a su tierra Istmeña en la máxima fiesta de los Oaxaqueños “La Guelaguetza” porque  tenía  traje regional Istmeño.

    Las delegaciones participantes del Istmo de Tehuantepec exigen a sus bailarinas presentarse con diversos trajes de Tehuana, en cada uno de los eventos respectivamente.

    Nacida al seno de  una familia de humilde linaje  fue criada básicamente por sus abuelos Adrián Guzmán y Gloria Ordaz, quienes son campesinos.

    Así que vivió y creció con  limitaciones y en su familia nadie tenía trajes regionales istmeños; así que Adriana no pudo heredar ninguno.

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  • Alcanzar un sueño

    Para el año 2007 Adriana decidió presentarse a una audición para poder integrar la delegación de danza que representaría a  Juchitán de Zaragoza en la Guelaguetza.

    Una gran alegría embargaba el corazón de Adriana. Pero se enfrentó a un momento dramático: ¿Cómo reunir todo el vestuario de juchiteca?

    Como nos había contado, Adriana no tenía un traje regional de istmeña. Estos vistosos y coloridos vestuarios son muy costosos y en su condición  de estudiante y  recursos limitados enfrentaba  le hizo enfrentar un gran obstáculo.

    Así que recurrió a su madre la profesora Yolanda Guzmán para pedir su apoyo pero se lo negó ante el elevado costo de dichos trajes, entonces  recurrió a su aliada de toda la vida, su abuela Gloria quien le dijo: “Mija no tengo traje para darte pero le pediré a tu madrina que te preste uno, mientras yo te regalo esta mascada de seda que me regaló mi hermana…”

    Escuchando estas palabras Adriana empezó a idear de qué forma superar este obstáculo, hasta que se le ocurrió la más brillante de todas, “Si no puedo comprarlo, lo haré yo misma” se dijo.

    Su primera maestra llamada Guadalupe Maldonado, quien fuera en ese entonces su compañera de clases en el Tecnológico de Comitancillo, le enseñó la técnica básica del tejido con aguja de gancho. Estuvo practicando diariamente varias horas por todo un mes para que su maestra le dijera que ya estaba lista para hacer su traje.

    Adriana con entusiasmo y emoción, tuvo que planear de qué manera financiar el costo de los materiales para poder elaborar su primer traje regional y poder bailar en la Guelaguetza. “Para comprar mis hilos y mis telas vendía gelatinas en la escuela” recuerda.

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  • La entrevistada cuenta que fue a partir del año 2007 que inicio su propio proyecto artesanal porque “llegó un momento en mi vida que vi varios sueños míos realizados, y recordé cómo empecé yo este camino, a las personas que me ayudaron y me impulsaron a seguir adelante. Así que decidí ayudar a otras personas a cumplir sus sueños así como me ayudaron a mi, para ayudar a otros artesanos y artesanas a mejorar su calidad de vida”.

    En este sentido añade: “Muchos de nuestros artesanos no pudieron estudiar o tener un empleo que los hiciera sentir valiosos y útiles,…con este proyecto, pretendo hacer un gran equipo de trabajo, como una familia, en  donde cada quien aporta su talento y destreza para presentar creaciones que proyecten a todo el mundo la riqueza de Oaxaca”.

    Camino a la alta costura

     La intención es  formalizar este proyecto, “mientras estoy integrando a unas artesanas más, este  proyecto aun inicia es por eso que estoy trabajado para que pronto tenga forma y se concrete “lo empecé en el 2007 pero estaba sola,  en ese año fue cuando aprendí a tejer y estaba conociendo y preparándome en el 2013 es cuando decidí hacer un proyecto integral”.

    Reflexiona sobre sus objetivos y dice: “todos estos años sirvieron para aprender, y que las personas me conocieran, ahora que he logrado que algunas personas me conozcan quiero llevar más allá de solo tejidos y bordados a nuestra tradición textil y hacer algo por la dignidad y aprecio por los artesanos”.

    Adriana cuenta que el sacar adelante su propio proyecto artesanal ha sido complicado pues es nulo el apoyo  de instancias oficiales, “el año pasado al verme en la situación de presentarme en los Ángeles California en el "Mes de la herencia Oaxaqueña" pedí apoyo y solo unas cuantas personas lo hicieron, con ese apoyo y el de mi familia, junto con mi trabajo pude sacar adelante el proyecto. Desde entonces he estado sola con Dios”.

    Le agrada saber que ahora sus cotizados bordados  han quedado en manos de familiares, “amigos que me quieren mucho, personas especiales, de mis amigos escritores, pintores,  ya que he sido en ocasiones cómplice de tejer un regalo especial para alguien en particular”.

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  • Adriana, se muestra complacida porque la calidad de sus  trabajos  han llamado la atención de artistas y diseñadores y “claro que son tejidos y bordados que pueden formar parte de colecciones de alta costura, tan es así que varios diseñadores se me han acercado para realizar trabajos en conjunto y esta experiencia me da bases para decir que la calidad de mis tejidos tiene un espacio en la alta costura”.

    Por ahora dice: “no lo veo como negocio, ya que lejos de ver ganancias financieras mi prioridad es establecer un buen taller y un gran equipo de trabajo, teniendo bases firmes lo demás vendrá solo. La ganancia para mi es lograr ver este sueño realizado y esa satisfacción no tendrá precio, pienso esto porque las cosas que se hacen para ayudar a otras personas trascenderán aun después  de mi muerte”. Afirma segura de si.

    Sostiene por último que sus motivos de inspiración son “el gran valor que tiene el  ser humano, es decir, con sus bellos sentimientos y emociones de amor que lo hacen vivir en alegría, hacer y realizar labores en excelencia, haciendo honor al espíritu y don que Dios nos da. Por eso me inspiro en el amor y transmito mis emociones y sentimientos en lienzos tejidos con hilos de colores que muestren el mundo en que vive una mujer istmeña como yo, creo que los artistas y artesanos trabajamos con los sentimientos, ese es nuestro motor y nuestras herramientas las manos”.

    Adriana Ramón Guzmán ha participado en múltiples actos culturales en su tierra natal, en diversos lugares del Estado de Oaxaca, así como en diversas partes del país, tales como Veracruz y Chiapas. Pero sin duda, ha destacado en sus participaciones internacionales, siendo Embajadora cultural de la  Ciudad de  Juchitán de Zaragoza Oaxaca, en las fiestas patronales de la provincia de la Vall d´Úixo Castellón España en abril del año 2009, y recientemente con su participación en el Mes de la Herencia Cultural Oaxaqueña en Los Ángeles, Estados Unidos.